Del montón, pero tampoco terriblemente caro.

Ni excelente, ni mediocre, pero tampoco terriblemente caro.

Normalmente nunca soy capaz de extraer ninguna conclusión práctica de los análisis a fondo de objetivos que publica el supergurú Ken Rockwell, y hoy no va a ser una excepción. Eso si, me gustan sus palmeras, las instantáneas que nos suele ofrecer de su modesta mansión, de su simpática familia, y además de su estación meteorológica y su reloj de pulsera.

Hoy le toca el turno al Canon EF 24-105mm f/4 L II , y las imágenes de muestra, de las que solo las de la estación meteorológica se pueden ver al 100%, están hechas con la Canon 5DS-R. Por cierto, en ellas sería muy de agradecer que indicara el punto enfocado, pues yo me he vuelto loco y pienso que puede estar en la cabeza del tornillo derecho. Todo lo demás está borroso.

En fin. Ya sabemos por otros análisis más convencionales y entendibles que han aparecido y que hemos comentado aquí que el susodicho cristalito es decente, casi bueno, pero desde luego no es un “pata negra cum laude”

Si queréis pasar un rato, aquí tenéis la excusa, pero si no queréis perder el tiempo, mejor pasar de largo.

Episodios anteriores de donde sacaréis el agua bastante más clara.

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