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¿ Por qué los sensores padecen varicela ?

El cuarto de la limpieza

En este artículo no presento nada. Es un poco más largo de lo habitual y en él solo pretendo exponer mis opiniones sobre un tema que hace muchos años me preocupa bastante y que la verdad no acabo de entender muy bien.

Bajo este título quizás algo críptico, no se esconde otra cosa que el problema de la suciedad y la limpieza de los sensores en las cámaras digitales.

Quiero dejar muy claro antes de empezar, que el artículo solo refleja mis opiniones, fruto de lo que he ido viendo y leyendo por ahí, y también de mi propia experiencia. Puedo estar equivocado y seguramente lo estaré en más de una ocasión, pero es lo que yo pienso y aprovecho este blog para compartirlo con quien tenga la paciencia de leerme. No son más que “mis reflexiones en voz alta”. Un ensayo un poco loco.

1.- Introducción

Cuando hace ya bastantes años empezaron a aparecer las primeras reflex digitales serias, yo no podía comprender como una cámara con un precio de unos 6.000 euros, al poco tiempo de uso, producía imágenes con feísimas manchas, visibles sobre todo en zonas de tonos lisos y uniformes, como por ejemplo un cielo raso. Eso es suciedad en el sensor, decían los expertos. Y yo me preguntaba ¿ como es posible que a una cámara que vale un millón de pesetas le pase esto ? No lo entendía.

Ya han pasado muchos años desde entonces. Ahora tampoco lo entiendo, pero ya he dejado de hacerme preguntas.

2.- ¿ Porqué solo se habla de suciedad en los sensores solo con las cámaras digitales ?

Aparte de la respuesta obvia de que en una cámara de película no hay sensor, la respuesta, ya más seria, es muy simple. Con las cámaras de película, se cambiaba el “sensor” en cada toma. La probabilidad de que alguna partícula de suciedad quedara adherida a la emulsión siempre existía, igual que ahora, pero en su caso afectaría solo al fotograma en que la partícula de polvo o suciedad haya tenido la mala idea de aparecer, y en el resto no.

En cambio, en una cámara digital, la “película” es siempre la misma. No corre. Y las partículas de suciedad que acaben depositándose sobre la superficie del sensor, si no se retiran por cualquier mecanismo externo, se quedan a vivir allí para siempre, en un interminable proceso acumulativo.

3.- ¿ El problema de la suciedad en el sensor afecta por igual a todo tipo de cámaras ?

Pues si. El problema afecta a todo tipo de cámaras digitales, desde las compactas más pequeñas, a los respaldos de formato medio, sin embargo es más grave en las cámaras de objetivos intercambiables, particularmente las DSLR y las “mirrorless” (sin espejo). El porqué, es igualmente muy sencillo.

En las cámaras compactas el sensor es muy pequeño y la cámara es razonablemente estanca, quiero decir que no hay piezas desmontables, como el objetivo, ni tampoco piezas móviles, como el espejo. La probabilidad de que el sensor se ensucie, es también pequeña. El problema es que si ocurre, para su limpieza no hay más solución que pasar por el “Servicio de Asistencia Técnica” (en lo sucesivo SAT), pues habrá que desmontar la cámara.

En los respaldos digitales de formato medio, el sensor es muchísimo más grande, pero también es mucho más accesible, pues simplemente desmontándo el respaldo del cuerpo de la cámara, la superficie del sensor queda a la vista y, aunque con mucha precaución, delicadeza, y productos adecuados, se puede limpiar sin demasiados problemas.

Sin embargo, en las cámaras de objetivos intercambiables, ya sean DSLR, o de las nuevas familias sin espejo “mirrorless”, el interior de la cámara queda “al aire” cada vez que desmontamos el objetivo.

  • El perverso mecanismo del espejo y del obturador en las DSLR

Imaginemos un estado de reposo inicial, porque por ejemplo hace ya bastante tiempo que no hacemos ninguna foto. Todas las partículas de polvo, pelos, micro gotas de lubricante y demás “porquerias”, se encuentran también en reposo depositadas sobre las distintas superficies de la cámara del espejo.

En el momento que hacemos la toma sucede lo siguiente. Os pido que pensemos a escala micrométrica.

1.- El espejo se levanta, generando un verdadero huracán que agita violentamente todas las partículas que hasta ese momento vivían tranquilas sobre las paredes.

2.- Cuando la nube de polvo recién formada está en plena ebullición, se abre el obturador, salpicando de micro gotas de lubrificante todo el entorno y desprendiendo partículas de su superficie, pues como es sabido, a nivel microscópico, el obturador se desintegra un poco a cada disparo.

3.- Pues bien, en ese preciso momento el sensor queda expuesto y además circulan por él cargas eléctricas, lo que indefectiblemente produce un efecto de atracción sobre las partículas de todo tipo recién agitadas.

Soy perfectamente consciente de que esta descripción no es la más piadosa que podría haber hecho, pero pensando a nivel microscópico, la verdad es que no me parece ninguna exageración.

A todo ello hay que añadir que en las DSLR, al cambiar el objetivo, aunque el obturador esté cerrado, la cámara del espejo queda expuesta a la intemperie y se llena de partículas de polvo y suciedad ambiente que quedan agazapadas en su interior para ser despertadas por el movimiento del espejo al siguiente disparo.

  • El incomprensible mecanismo de las “mirrorles”

En este caso no hay espejo, sin embargo, de forma incomprensible para mi, aunque debe haber una razón técnica de peso que a mi se me escapa porque todos los fabricantes hacen lo mismo, al desmontar el objetivo, el obturador no se cierra y el sensor queda expuesto directamente a la intemperie. Ya digo que para mi resulta incomprensible.

4.- Tipos de suciedad

Todos hemos visto un rayo de sol filtrándose por una ventana. Mirándolo de lado podemos ver una innumerable cantidad de partículas de todos los tamaños y formas (motas, filamentos, pelusillas, etc….) flotando ingrávidas como cabalgando sobre ese rayo de luz. Si se nos ocurre soplar un poco, veremos la agitación enorme que se produce y si nos fijamos bien hasta podremos ver partículas de vapor o de saliva de nuestro propio soplo, incorporarse al enloquecido baile.

Pues bien. Pensemos que todo ello puede acabar depositándose en nuestro sensor.

Hay partículas de muy distinta naturaleza. Con más masa o con menos masa, con mayor o menor viscosidad, con formas redondeadas o filiformes, y así todo lo que se nos pueda ocurrir ………

Aunque no soy físico, me imagino que las menos peligrosas son las que tienen mayor masa y un menor grado de viscosidad, humedad, o carga eléctrica, porque tiene menos tendencia a quedar adheridas, y porque tienen mucha más posibilidad de acabar desprendiéndose por si mismas, o por vibración del sensor, que es el sistema de autolimpieza más comúnmente utilizado.

En contrapartida, las más peligrosas deben ser las partículas de menor masa y de naturaleza más húmeda o grasienta o las más cargadas electrostáticamente, pues estas se fijarán al sensor con mayor facilidad y prácticamente será imposible que se desprendan sin un proceso físico de contacto que las limpie.

De todas formas, poco podemos hacer. Por muy meticulosos que seamos, y aunque tomemos el compromiso moral (y un poco absurdo) de no desmontar nunca el objetivo del cuerpo, las cámaras no son estancas y el polvo acaba entrando en la cámara del espejo por cualquier resquicio. Es solo cuestión de tiempo y suerte que nos aparezcan los primeros síntomas de “varicela” en el inmaculado y uniforme azul del cielo de nuestras imágenes más queridas.

5.- Mecanismos de autolimpieza y limpieza

Es curioso lo que ha pasado con el tema de la suciedad en el sensor. Siempre ha existido, y sin embargo hace ya bastantes años, cuando aparecieron las primeras DSLR nadie hablaba de ello. Los usuarios, si, por supuesto, puesto que lo sufrían en sus propias carnes, pero los fabricantes, todos, miraban para otro lado, y hacían como quien oye llover.

Poco a poco, con los años, han ido apareciendo algunos sistemas de ayuda. Los fabricantes, por lo menos, reconocen que el problema existe y es real, y aunque solo sea por cuestiones de “marketing” o por no ser menos que la competencia, han incorporado en la mayoría de las cámaras algunos sistemas que pretenden paliar los efectos de este problema.

Dentro de los sistemas de autolimpieza, por mi cuenta y riesgo me atrevo a clasificarlos en tres tipos: los pasivos, los activos, y los paliativos.

  • Sistemas pasivos

Un sistema pasivo es aquel que intenta evitar que el sensor se ensucie.

De este tipo yo conozco uno, ya muy antiguo, que equipaban y creo que aún equipan las cámaras Sigma. El sistema, pienso yo, es de lo más ingenioso y eficaz. Se trata de un filtro dicroico situado directamente detrás de la montura del cuerpo y delante del espejo.

Este filtro “sella” la cámara del espejo contra la entrada de polvo, es fácilmente limpiable porque queda casi a ras de la montura, y en caso de que se ensucie, las partículas de polvo que se adhieran a él quedan tan fuera de foco que no tienen repercusión alguna en la imagen capturada por el sensor por muy cerrado que esté el diafragma. Además, en caso de que se rallara accidentalmente bastaría con cambiarlo como si fuera un filtro UV de los que ponemos en los objetivos. Todos son ventajas y la verdad es que no le veo ningún inconveniente salvo los derivados de intercalar una nueva superficie y un cambio de medio (aire-vidrio-aire) en el camino óptico de la luz, siendo quizás el efecto más peligroso el de los posibles reflejos parásitos.

Si imaginamos que el cuerpo de la cámara es perfectamente estanco y que esta ha sido ensamblada en un ambiente limpio, se minimiza extraordinariamente la probabilidad de que el sensor acabe ensuciándose, pues la única agresión que podría sufrir es la de la “desintegración” microscopica del propio obturador en cada disparo, y esa es menos importante que la de la suciedad ambiental.

Bien, pues no se porqué motivo, nadie más ha seguido este camino. ¿ Será un tema de patentes ? No lo se.

Otro sistema pasivo es el que utilizan casi todas las DSLR modernas. Se trata de un recubrimiento antiadherente en la primera capa del sensor (la que vibra como se explica más adelante en los sistemas activos).

Esta película intenta evitar que las partículas queden fijadas en su superficie y “resbalen” hasta salir del área de cobertura de la imagen. Desde luego todo ayuda, pero su eficacia me temo que es muy limitada y solo efectiva con las partículas de naturaleza poco grasa, con poco contenido en humedad, con bordes más bien romos y de gran masa.

  • Sistemas activos

Unos años después, Olympus inventó el sistema E 4:3, y uno de sus argumentos de partida fue el SSWF (Super Sonic Wave Filter), que consistía y consiste en una membrana piezoeléctrica transparente que va colocada delante del sensor y vibra a una frecuencia ultrasónica (de 30 a 40 Khz) para desprender las partículas que pudieran haber quedado adheridas sobre la misma. A partir de ese momento el problema de la suciedad en el sensor tomó carta de naturaleza y por lo menos salió a la luz.

En mi opinión, el sistema es, con mucho, el más eficaz de los existentes, y ello por dos razones:

1.- La membrana que vibra no forma parte del sensor. Es independiente, y por ello, la elongación de la vibración es muy grande y la “sacudida” que produce sobre las partículas adheridas es muy violenta, lo que aumenta la eficacia de la limpieza.

2.- Por el hecho de ser una membrana independiente, la distancia de la misma a la superficie activa del sensor es mayor que en los sistemas vibratorios de las DSLR normales, y por tanto las sombras que las partículas de polvo proyectan sobre el sensor están más fuera de foco y se aprecian mucho menos a igualdad de diafragma.

Este es el sistema que sigue empleando Olympus en sus DSLR y que fue adoptado también por Panasonic al sumarse al sistema 4:3. No estoy totalmente seguro, pero creo que el sistema micro 4:3 utiliza el mismo sistema, en ambas marcas. Lo que ya no se, pues no se habla mucho de ello, es si los sistemas propietarios “mirrorles” de otras marcas, como Sony NEX, Samsung NX y de los futuros Nikon, Pentax y Canon, incluyen o incluirán algo similar, pero supongo que si. La suciedad ha sido presentada en sociedad, y nadie aceptaría hoy en día una cámara que no incluyera un sistema de autolimpieza.

El resto de las DSLR, al principio de forma tímida, y posteriormente más decidida, han ido incorporando sistemas parecidos al de Olympus. El problema es que las distancias espejo-obturador-sensor ya estaban definidas y no había sitio para introducir una membrana nueva entre el obturador y el sensor. La única solución posible fue incorporar el sistema vibratorio en el propio sensor.

El sensor es un “chip” con varias capas. Solo la última capa es realmente la que aloja los elementos fotosensibles. Delante de esta hay varias capas a modo de filtro que realizan diversas funciones. La astucia consiste en hacer vibrar la capa más externa del sensor, que es donde se depositan las partículas de suciedad.

Todas las cámaras hacen más o menos lo mismo. Las diferencias principales están en la frecuencia de esa vibración, de la que se encarga un transductor piezoelectrico, y del punto o los puntos en los que aplica dicha vibración. Por lo demás son básicamente iguales.

Hay también algunas cámaras que, aprovechando el sistema de estabilización en el cuerpo, lo que supone mover el sensor para compensar el “tembleque” del fotógrafo, lo que hacen es “agitar” el sensor para que la suciedad se desprenda. Sin poder poner la mano en el fuego, opino que estos sistemas son menos eficaces que los anteriores porque podrán vibrar menos y lo harán a frecuencias más bajas, pero el principio básico sigue siendo el mismo.

Todos estos sistemas de vibración en su conjunto deben ser menos eficaces que el de Olympus, pues la “violencia” de la agitación no puede ser tanta como en el SSWF, y además, la distancia de la capa vibratoria a la capa sensible es mucho más pequeña, por lo que las sombras proyectadas sobre la imagen son mucho más visibles a igualdad de diafragma.

  • Sistemas paliativos

En este apartado me refiero al tratamiento por software. Es el reconocimiento de una derrota absoluta. Aceptando que un sensor se ensucie es una consecuencia inevitable, se intenta que el proceso de descontaminación de la imagen final (no del sensor) sea lo más sencilla posible.

Todos hemos utilizado alguna vez la herramienta “clonación” de cualquier programa de edición. Pues bien, el sistema paliativo que utilizan muchas cámaras consiste en obtener un mapa de manchas del sensor contaminado, y a posteriori, en el proceso de edición o revelado con el software de la propia firma de la cámara, utilizar ese patrón obtenido para clonar o disimular las manchas del sensor, todas a la vez y de forma automática. Para obtener el “patron” de manchas, lo que se hace es tomar una fotografía de un fondo neutro y uniformemente iluminado, totalmente desenfocado y con el diafragma bastante cerrado. Si se ha hecho bien, todo lo que aparezca en la imagen son manchas en el sensor.

Yo no he probado el sistema y no puedo opinar sobre su efectividad. Me imagino que servirá de ayuda, pero como ya dije, me parece el reconocimiento absoluto de una derrota.

6.- Mecanismos de limpieza

Hay infinidad de mecanismos y sistemas para limpiar los sensores. No pretendo conocerlos todos, y los pocos que conozco tampoco pretendo describirlos aquí. Unos son caseros, otros más sofisticados, y otros solo pueden ser aplicados por los SAT’s especializados.

A lo que si me atrevo es a hacer una clasificación improvisada de los mismos. Yo los dividiría así: con y sin contacto, y, secos o húmedos.

  • Sin contacto: básicamente son los sopladores (peras y asimilados) y los aspiradores.

– Los sopladores, son capaces de remover alguna partícula de gran tamaño, normalmente a costa de depositar otras mucha de menor tamaño que antes no estaban. Me refiero siempre a peras de aire, nunca a ningún tipo de “espray”, aunque sea de aire comprimido, pues se corre el gravísimo peligro de que salga expulsado y pulverizado a presión parte del gas propelente y nos arruine el día.

– Los aspiradores son dispositivos más o menos sofisticados pero con una capacidad de succión limitada y que hay que manejar con extremo cuidado pues un contacto con el sensor puede dañar la primera capa del mismo con el mismo resultado que el gas propelente.

Queda claro que no me acaba de gustar ninguno.

  • Con contacto:

– Secos: Pinceles, brochas y esponjitas con una especie de cola adhesiva.

Pinceles y brochas, algunos cargados electrostáticamente por métodos de lo más curioso. Pienso que estos sistemas pueden ser eficaces para arrastrar partículas que no tengan naturaleza oleosa alguna, y mientras más grandes y pesadas sean mejor, pero no puedo evitar hacerme siempre la misma pregunta. ¿Que pasa una segunda vez ? o lo que es lo mismo ¿como se limpian las brochas?.

Ninguno de estos pinceles es desechable, entre otras cosas porque cuestan una pequeña fortuna. Pues bien, ¿como podemos garantizar que la limpieza que le hagamos al instrumento ha sido lo suficientemente eficaz como para dejarlo inmaculado? ¿que pasará cuando lo usemos una segunda vez ? ¿ será peor el remedio que la enfermedad ?. La verdad, no lo se, pero me da pánico pensarlo

Respecto a las esponjitas, me quedé muy sorprendido cuando casi por accidente vi en un video el proceso de montaje de una Leica M8 en fábrica, y para limpieza del sensor utilizaban estas esponjitas antes de que un ordenador diera el visto bueno a la limpieza del mismo. Me quedé de piedra. Yo hubiera jurado que este método dejaría rastros del adhesivo en la superficie del sensor, pero si lo usa Leica, pues será bueno ¿no?.

He intentado recuperar ese video para ponerlo aquí, pero no he sido capaz de encontrarlo.

– Húmedos: Toallitas, espátulas, y artilugios similares, no abrasivos y sin “pelusilla”, humedecidos con productos líquidos especiales de alta volatilidad.

Imagino que se trata de los sistemas más eficaces. Hay contacto físico con el sensor y además el producto de limpieza puede arrastrar y arrancar las manchas de naturaleza más oleosa. El único problema que le veo es que, por el hecho de tener contacto físico con el sensor, se corre el riesgo de dañarlo (arañazos) o de dejarlo incluso más manchado que antes de empezar por restos del líquido disolvente, si es que lo hemos puesto en exceso, o por extensión de una mancha oleosa antes concentrada en un punto y ahora desparramada por la superficie.

– Respecto a lo que pueden hacer en un SAT con nuestros sensores, lo desconozco. Sí puedo comentar que una vez, en el SAT de Canon, me comentaron que les acababa de llegar una campana especial para contener una atmósfera limpia y que dentro de ella es donde se haría la limpieza de los sensores. Me pareció muy prometedor, pero lo que hacen dentro de la campana y como lo hacen es para mi una total y absoluta incógnita.

Creo que queda claro que por mucho que me soliviante el problema de la suciedad en los sensores, me declaro incapaz de aplicar cualquier método casero para su solución. Aguantaré lo que haga falta, y cuando no tenga más remedio pasaré por el aro, lo llevaré al SAT, cruzaré todos los dedos para que el técnico tenga aquel día un poco de caridad cristiana, y pagaré religiosamente lo que digan los descomunalmente abusivos precios de tarifa.

7.- Porqué se ensucia un sensor

Llegado a este punto considero que ya me puedo hacer esta pregunta. ¿ Porqué se ensucia un sensor ?

Muy probablemente, con la osadía que solo puede ser fruto del desconocimiento, me atrevo a confesar que, en mi opinión, un sensor de una cámara digital acaba sucio simplemente porque a los fabricantes no les ha dado la gana de solucionar el problema de una forma definitiva.

Ya se ha establecido entre los usuarios el sentimiento de que “esto es lo que hay “ (terrible frase aplicada a cualquier ámbito y cumbre del conformismo abnegado). Ya está bien como está. La verdad es que tampoco supone un problema tan serio. Si aparece una manchita, la clonas y punto. ¿Quien no ha leído u oído cosas como estas en los foros ?

Los “gurus” en administración de empresas o los gestores de recursos (humanos y de los otros….) predican siempre que para solucionar un problema hay que aplicar solo el esfuerzo estrictamente necesario, puesto que si no los costes se disparan. Sentada la base del conformismo, ningún fabricante hará el más mínimo esfuerzo por mejorar el problema, porque ya no vende, y dedicarán sus esfuerzos y recursos de diseño a avanzar en otros terrenos más rentables.

Una prueba. Si preguntáramos a un buen número de usuarios que preferirían, una cámara que solo tome imágenes fijas pero con un sensor libre de suciedad para siempre, o una cámara con un sistema de autolimpieza como los actuales (de eficiencia muy limitada) pero con capacidad para grabar video FullHD, ráfagas salvajes, y montones de filtros y programas creativos ¿cual sería la respuesta?. No me atrevo a aventurar ninguna cifra, pero la opción ganadora seguro que no sería la primera.

Reconozco que yo soy un poco “paranoico en este tema”, pero la verdad es que no entiendo como es posible que con la tecnología disponible hoy no se haya solucionado aún este problema, más aún cuando el sobrecoste para hacerlo no tendría porqué ser excesivo.

8.- Que se podría hacer

  • A corto plazo

Con la tecnología actual, el problema se podría abordar profundizando en las posibilidades de sellado de la cámara en si, y de la cámara del espejo.

Respecto al cuerpo de la cámara en si mismo, siempre me viene a la cabeza el mismo ejemplo. Un disco duro de ordenador está herméticamente sellado y en su interior no entra ni una sola partícula de contaminación. Sin embargo cuesta muchos menos de 100 euros. ¿No sería posible emplear el mismo tipo de sellado en el cuerpo de una DSLR ? Ya se que hay muchas partes móviles. Ventanas para pantallas LCD principales o auxiliares, ranuras y alojamientos para tarjetas, baterias, conectores, etc…. , pero ¿no podría haber un cuerpo central con la circuitería electrónica y el sensor, perfectamente aislado del resto ?. Yo estoy seguro que si, y hacerlo no creo que supusiera un importante encarecimiento del producto.

Respecto a la cámara del espejo, una vía sería recuperar la opción ya comentada de Sigma y su filtro dicroico. Otra vía, desaprovechada por Sony (que lo tenía y tiene prácticamente hecho con sus cámaras STL A55 y A33) es hacer el espejo fijo y semitransparente, y que sea este elemento el que selle la cámara de aire que queda entre el espejo y el sensor. El polvo que se pudiera depositar en el espejo quedaría tan fuera de foco que no tendría ninguna repercusión en la imagen que llega al sensor.

Si a cualquiera de estos sistemas le añadimos un ensamblaje de la cámara en fábrica en una sala “limpia”, que no es necesario que llegue a las características de una sala blanca, estoy seguro que el problema quedaría, si no solucionado, al menos muy disminuido.

En estas condiciones, el único elemento capaz de contaminar al sensor es el obturador mecánico, tanto por partículas microscópicas que se desprendan en su accionamiento, como por las micro gotas del lubricante utilizado en sus ejes y partes móviles que puedan salir proyectadas al funcionar. En todo caso, bastante menos que la suciedad presente en el ambiente al aire libre.

  • A medio plazo

Cuando se haya progresado lo suficiente para que la obturación sea totalmente electrónica, las cámaras futuras se liberarán totalmente del obturador mecánico, y entonces, aplicando las medidas del punto anterior, tendríamos unas cámaras sin elementos mecánicos en el cuerpo y libres de polvo en el sensor, simplemente porque nada podrá llegar hasta él.

Esto es válido, tanto para la filosofía reflex con espejo movil o con espejo semitransparente, como para la arquitectura “mirrorless”, que ya van un paso por delante al haberse liberado del espejo.

9.- Conclusión

Que más quisiera yo tener una conclusión. Mi única esperanza es que el progreso de la tecnología y la desaparición en el plazo más corto posible de los elementos mecánicos en el cuerpo de las cámaras, acabe, aunque solo sea como beneficio colateral y no buscado, con el para mi incomprensible problema de la suciedad en el sensor.

Amén, que quiere decir, así sea.

Perdón por la paliza y muchas gracias a los que hayais llegado hasta aquí.

Adolfo 29-1-2011

Nota al margen:

Reconozco que este tema es para mi un poco obsesivo. Tengo una cámara APS-C en la que llevo montado un 100mm macro (para hacer flores), y una FF en la que llevo montado un zoom universal 24-70 (para hacer paisaje). En más de tres años no he desmontado el objetivo de ninguna de ellas ni una sola vez. Me paseo por ahí (normalmente solo llevo una cámara), con la cámara montada en el trípode y protegida por una bolsa de plástico. La cámara solo sale de la bolsa para tomar la imagen, y luego vuelve a ella. Pues bien, aún así, ya tengo manchas en los dos sensores. No son muchas, pero están, y ello me obliga cuando saco una buena proporción de cielo a abrir el diafragma a F5,6 porque así están tan difuminadas que prácticamente son invisibles.

Intentaré aguantar el máximo tiempo posible así. No me hace ninguna gracia tener que pasar por el SAT para que me limpien el sensor, y ello por dos motivos:

1.- Los precios que suelen poner (imponer) los SAT´s de las marcas por limpiar el sensor normalmente van en consonancia con el precio de la cámara y suponen alrededor de un 10 % de su precio nueva. Yo lo considero un verdadero “impuesto revolucionario” y me fastidiaría enormemente tener que pasar por el aro.

2.- Hace unos años me tuvieron que cambiar el sensor de una EOS 400D porque se le clavó (literalmente) una partícula metálica desprendida del obturador que producía una sombra sobre la imagen perfectamente visible incluso a pantalla completa (no al 100%, ni con ningún aumento especial). La cámara estaba en garantía y me lo hicieron gratuitamente. El sensor nuevo, vino perfectamente colocado y alineado (afortunadamente), pero no vino limpio. Ya de origen tenía su propia “varicela”. Si hubiera tenido que pagar el 10 % del valor de la cámara por la limpieza del sensor, y este hubiera vuelto del SAT algo mejor, pero no inmaculado, me hubiera parecido francamente un poco caro ¿no?.

Siempre queda la opción de limpiárselo uno mismo. No es barato, porque los utensilios y los líquidos que se utilizan van a precio de material para neurocirugía, pero desde luego es más barato que pasar por un SAT. El problema es que es un trabajo muy delicado y, por lo menos hasta ahora, yo no me he atrevido a hacerlo.

adolfo

13 comentarios

  1. Hombre… con todo respeto, eres muy paranoico con esto de la suciedad en los sensores… rayas lo absurdo. La fotografía analógica era mucho más “sucia” y se disfrutaba a tope.

    A preocuparse menos del polvillo y salir a hacer fotos, es la consigna 🙂

    • Es verdad. Soy el primero en reconocerlo. Es una de mis neuras desde el nacimiento de la fotografía digital.
      Comprendo que todo es relativo, pero es un problema real, que existe, y que durante mucho tiempo ha sido ignorado por las marcas. Cada uno le da la importancia que considera oportuna. Yo se la doy, y mucha.
      Lo que realmente me subleva es que pienso que es un problema que no se ha solucionado simplemente porque las diferentes firmas no han puesto suficiente esfuerzo y recursos en ello. Simplemente se han dedicado a dar una respuesta más bien tibia a Olympus, que fue el primero en reconocer el problema en serio, y en introducir como factor de diseño en su estandar 4/3 el vibrador ultrasónico SSWF, que es el más útil de todos los sistemas actuales.
      En fin. Aceptando que sobre el tema de la suciedad en el sensor ya se ha establecido una especie de “sindrome de estocolmo” y que el usuario ha hecho suyo la famosa frase de “esto es lo que hay”, cada cual es bien libre de tener sus neuras, corriendo el riesgo incluso de aparecer “ridículo” frente a los demás.
      Yo lo asumo, y quizás soy muy mayor para cambiar. Que le vamos a hacer……
      Mucha salud

  2. Muy interesante tu aporte Adolfo, lo encontré por casualidad y lo añado a mis visitas interesantes.

    Por otra parte te quiero comentar en referencia al sistema que utiliza Sigma que no es un filtro UV.
    En concreto es un filtro paso-alto que bloquea los infrarojos para no sobrecargar el sensor. Este filtro lo tienen todos los sensores integrado o pegado a excepción de los FOVEON que calza Sigma, una Polaroid y poco mas.

    Se puede retirar facilmente y tienes una cámara I.R. si encima le ponemos un filtro paso-bajo a la optica el resultado es inalcanzable para toda la familia de sensores Bayer que copan elmercado. Que tomen nota Canon,Nikon…
    Saludos

  3. Lo cierto es que a mi también me trae por la calle de la amargura el tema, yo en cambio me he atrevido con algunos “remedios” y mejor no lo hubiera hecho…ya por probar, probaré los eyelead esos de gel, a ver que tal.

    Un saludo.

  4. Adolfo, comparto punto por punto tu “obsesión”. En algún foro he dicho que, a estas alturas, el problema del polvo en el sensor viene a ser como si los astronautas de la estación espacial internacional se alumbrasen con candiles. Pero, como tú dices, el personal tiene perfectamente asumido que “esto es lo que hay”, y que darle vueltas al tema es tontería. En fin…

    Un saludo.

  5. Acabo de caer aquí y estoy totalmente de acuerdo contigo Adolfo.

    Pero lo que a mi todavía me sorprende más, y sobre todo especialmente en el caso de meros aficionados(como yo). Porque a los profesionales les supongo “produciendo” con sus equipos como empresa que son y por lo tanto ellos viven la fotografía en planos distintos…

    Bueno… lo que quería decir… que unos como otros, y cada uno dentro de sus posibilidades económicas, buscamos objetivos que nos den la “supernitidez”, la “superluminosidad”, libres de aberraciones cromáticas y por supuesto ópticas, pagando a veces por ellos un dinero que, en muchas ocasiones no está justificado para nuestro nivel de usuario. Y, al final la imagen que se graba en nuestro sensor tiene un fina capa de motas, partículas, sustancias, etc…etc…etc, que irán siempre con ella, junto con los metadatos, se archivarán en nuestros discos duros, en nuestras tarjetas de memoria, las imprimiremos, las pasearemos en nuestras carteras…

    La culpa es nuestra, estamos tan convencidos de este sistema “compre-use-tire” que tenemos lo que nos merecemos… incluso compramos a sabiendas de que el producto es defectuoso. El fabricante ya no necesita invertir ningún dinero en control de calidad, para eso estamos lo usuarios…”los conejillos consumistas”

    • Bienvenido Paco a nuestra pequeña comunidad. Este tema es una de mis neuras, quizás la más violenta y recurrente, pero te confieso que he perdido la batalla. Parece que a nadie le importa un pimiento este tema y en el mejor de los casos se contentan con uno de los eslogans que a mi más me sacan de quicio: “esto es lo que hay” dicen.

      Al final he llegado a la conclusión de que tenemos lo que nos merecemos.

      Batalla totalmente perdida.

      Bienvenido otra vez.

  6. Completamente de acuerdo contigo Adolfo, me identifico contigo y creo que con la mayoria…pues ahora mismo estoy en un lío, pues me atreví a limpiarlo y lo estropee ahora no se que hacer pues en el sat me han hecho unas porquerias y ademas de perder mi tiempo en 3 ocaciones…saludos a todos y pues siento decirlo pero “es lo que hay” 🙂

  7. El motivo por el cuál el sensor no puede estar oculto y sellado es bien fácil, y lo dicta su propia naturaleza.

    Es un sensor de luz. Es decir, debe recibir una señal lumínica sobre su superfície para generar la fotografía a posteriori y por lo tanto en uno u otro momento debe quedar expuesto. Si se sellara en un cámara específica habría que hacer llegar la luz hasta él igual que la hacemos llegar al visor, mediante un sistema de prismas y espejos.

    Si ya es difícil que un objetivo nos de una buena calidad y tenga pocas aberraciones, ahora incorporemos aún más elementos ópticos entre la luz y el sensor… Posible? sí, ¿recomendable? no lo creo.

    En el caso de las mirrorless desconozco por qué queda el sensor siempre expuesto y no está oculto tras el obturador, la verdad es que no he usado nunca este sistema, pero sospecho, aunque ya digo que lo ignoro completamente, que pudiera ser que la obturación se controle desde el objetivo.

  8. Estoy un poco harto de las manchitas,en seis meses me han cambiado 2 veces la fantástica mirrow,como las manchitas son fijas,ahora solo espero un nuevo Adobe que las detecte automaticamente como la Siemens.
    Espero no tener que esperar demasiado
    Saludos

  9. Hola Adolfo acabo de leer las recomendaciones para limpiar el sensor y me vienen a la cabeza varias acciones que hacemos mal.

    1º En primer lugar parece mentira que los zapatos aprieten de anchos, hasta que un cerebro pensante decidió hacer hormas más ancha. Jajaja. Pues igual pasa con el sensor y su limpieza. Es que es muy difícil hacer una protección a modo de cortinilla muy fina para proteger el sensor una vez que quitemos el objetivo. Yo creo que no se han puesto a hacerlo. Creo que sony con la AX53 ya hace una cosa parecida para proteger la lente al apagar la cámara.

    2º La limpieza siempre hay que hacerla después de activar varias veces el modo limpieza de la cámara por supuesto y luego con una perilla de aire efectiva (que algunas dan menos aire un abanico) darle varias insuflaciones con viveza no acercando mucho la punta para no tocar el sensor y poder rayarlo. En sitios húmedos como en la costa hay que tener cuidado con las insuflaciones porque pueden dejar vapor de agua en el sensor. A mi me ha pasado. Y al secarse puede dejar suciedad pegada que es lo peor.

    3º Existen en le mercado unos bastones con la punta a modo de pala y con un material absorbente y muy suave. Elegir el mejor porque algunos pueden rayar el sensor. Y aquí aconsejo lo mismo que con la maquinilla de afeitar de hoja coger el palo cuanto más lejos mejor y así haréis menos presión y menos posibilidad de rayar. El líquido que llevan se emplearía en caso de motas pegadas, bien sean de grasa y de agua condensada. Pero lo más normal es que con mucho cuidado quitemos las pelusilla y polvo que es lo normal.

    4º Debemos mirar el sensor para ver si tiene motas y dónde están. Hay dos formas la clásica mirando al cielo con el diafragma muy cerrado 16f…22f y ver dónde están las manchas. Y otra la linterna de luz ultravioleta (la de ver los billetes falsos) que nos dirá dónde está la pelusa en color blanco. Hay que tener en cuenta que el sensor toma la imagen y que luego la pantalla y el visor la invierte…. Lo de arriba está abajo y lo de abajo arriba y lo mismo con la izquierda y la derecha.

    5º Tengo que deciros que la mayor parte de suciedad la llevamos en el objetivo en la zona que entra en la cámara, por eso aconsejo limpiar a fondo con aire el objetivo en posición vertical mirando las conexiones hacia abajo y darle con la perilla muchas veces. Igual a la tapa que le ponemos de protección.

    6º Y por último deciros que yo mandé una cámara (no digo el nombre) al servicio oficial para que me limpiaran el sensor de una mota pegada y optaron por cambiarme el sensor. Y al llegar a mi casa vi que la cámara no respondía bien al enfoque porque no pusieron el sensor correctamente. Después de envíos al servicio oficial y vueltas. La casa optó por cambiarme la cámara por una nueva jajaja. Muy bien por la marca pero eso no es lo normal.

    Bueno que tengáis suerte y no almacenéis mucha suciedad que luego nos dicen que somos unos “abandonaos” jejeje.

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