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Nostalgia, pura nostalgia

Ansel Adams

Pues eso. Pura nostalgia es lo que he sentido a leer el pequeño artículo de Iker Morán en su “blog”. El tema, más bien la excusa para hablar de ello, es que nadie ha conseguido reproducir las imágenes de paisajes de Ansel Adams, por muy sofisticadas que hayan sido las cámaras empleadas y por mucha manipulación que se le haya dado en Photoshop o programas similares.

El artículo incluye un video, de más de un cuarto de hora, donde el hijo de Ansel Adams, Michael, explica, rodeado de fotos míticas, como trabajaba su padre e incluso enseña su antiguo laboratorio químico con su monstruosa ampliadora sobre raíles.

He sentido cierta emoción al ver las herramientas para hacer “sombreados” o “quemados” selectivos, y al ver alguno de sus esquemas de retoque al ampliar, me ha recordado los buenos ratos que pasé intentando leer su trilogía: “The Negative”, The Print” y “The Camera” que durante bastante tiempo fueros mis libros de cabecera.

Ni que decir tiene que me empollé “el sistema de zonas”, he incluso me compré un carísimo fotómetro puntual Gossen, calibrado con las zonas del famoso sistema.

Nada de nada. Mis mejores resultados químicos no han llegado ni a recordar una mala fotocopia de 5ª generación de cualquiera de sus peores fotografías.

Pero aún así, a veces añoro las horas que me he pasado en el lavabo pequeño de casa, hipotecado durante días como laboratorio, sudando a mares, respirando vapores de ácido acético, y a veces pidiendo ayuda a mi mujer porque me faltaban manos para hacer sombreados o quemados selectivos sobre los magníficos papeles baritados Ilford Multigrado que son los que solía utilizar.

No hace tanto de eso, pero eran otros tiempos. Tiempos que, seguramente por comodidad mía (me voy haciendo mayor) ya no volverán. A veces, al abrir el armario trastero y ver dentro las cubetas, pinzas, botellas, y la ampliadora Meopta Opemus (que era Checoslovaca, porque entonces aún existía Checoslovaquia), con su cabezal multigrado de luz difusa, me entran verdaderos escalofríos.

Los que habéis pasado por eso, seguro que me entendéis.

Para un aprendiz de fotógrafo paisajista como yo, Ansel Adams es la meta. Y como consuelo, es bueno que la meta siga ahí, inalcanzable, pues eso significa que aún hay recorrido, y mucho.

Lo más bonito de la fotografía es hacerla. El fin está en el propio camino. El acto fotográfico con toda su liturgia. Ese momento, al menos para mi, es un momento de felicidad absoluta.

Amen.

Bueno. Los que os atreváis con el inglés, mirar el video. Os gustará.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=qZlovMptjyQ&feature=player_embedded#at=970[/youtube]

Pequeño artículo de Iker en su “blog”

adolfo

2 comentarios

  1. Una publicación emocionante Adolfo, sobretodo para los que, como yo, nunca saborearon el gusto de la fotografïa química. Siempre comparo la fotografía digital y tradicional con una guitarra electrica y una acústica. En el primer caso la perfección del proceso en lote garantiza el mismo resultado varias veces, el segundo está en las manos del caos. Sin embargo, en ambos ejemplos, muchos han intentado simular la versión más antigua, con sus imperfecciones y virtudes… Lástima que, a diferencia de las guitarras, las dos fotografías no consigan convivir (pronto no habrá carretes por ahí, por no hablar de material de laboratorio). Una pena, eso lo dice un ser digital.

    • La fotografía digital y todo su proceso presenta, sin duda, indiscutibles ventajas, y ha llegado a cotas de calidad que sobrepasan a la fotografía química, al menos en ciertos formatos. Pero hay que reconocer que una copia bien hecha, en papel químico baritado, y en blanco y negro, es hoy muy difícil de superar. Será cuestión de tiempo, pero por ahora …….

      No tiene nada que ver, pero algo similar ha pasado en el mundo de la música y sus soportes. Cuando se inventó el CD, la calidad de la música grabada dio un salto tremendo, o no …..

      Es indiscutible que la música digital no se degrada, que su dinámica es mayor, y que es transferible, copiable, y transportable, sin perdida de calidad, pero ¿ se oye mejor ?

      Yo animo a los jóvenes que tengáis aun un buen oído, que si tenéis la posibilidad, hagáis alguna audición con algún equipo de los llamados de “High End” (alta fidelidad de excepción) y comparéis una grabación de referencia en un CD, con una grabación igualmente buena en un disco de vinilo. Y ya me diréis.

      Os doy una pista. Los formatos SACD (super audio CD) y DVD Audio, ambos prácticamente inexistentes, se inventaron para lograr reproducir la “naturalidad” de una audición en vinilo, en el mundo digital.

      Como muy bien dices, Simone, es la guitarra eléctrica frente a la acustica

      Después el Sr.Fraunhofer inventó el MP3 y el concepto de “alta fidelidad de excepción” quedó desintegrado en ese mismo instante.

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