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Tomar fotografías debilita la memoria, pero clasificarlas la fortalece, digo yo, vaya.

Esto si que es un procesador, y no lo que hay dentro de los telefonillos, tabletas, y ordenatas.

Esto lo he visto varias veces esta semana, pero no había comentado nada. Hoy domingo, día vacío en la red, donde la Iglesia de Rouco condena el trabajar pero donde a más de uno le encantaría pecar, aprovecho y hago un comentario de esos tontos que hago de vez en cuando.

Pues eso, sesudos estudios de sesudos investigadores de sesudos gabinetes psicológicos y neurológicos, de sesudas universidades americanas (what else), aseguran que el hecho de tomar inmediatamente fotografías de todo lo que vemos debilita en el cerebro la posibilidad de recordar las cosas pasado un tiempo. Y hasta ahí puedo y quiero leer………..

El comentario tonto que quería hacer se basa en nuestra experiencia personal. En la época de la película, cuando de vez en cuando hemos hecho un viaje por ahí, yo me dedicaba a hacer un montón de diapositivas, si el viaje valía la pena, entre varias cientos y las mil. Íbamos con un pequeño microcasete en la mano y comentábamos que era y donde era cada foto. Por la noche, en el hotel, copiabamos más o menos lo que era cada foto en una libretita. Estoy hablando de cuando lo digital, ya sea cámaras, telefonillos, o GPS’s, ni existían ni se les esperaba.

Al volver a casa y después del proceso de revelado y enmarcado (el enmarcado siempre me lo he hecho yo para escoger el marquito que me gustaba), en una mesa de luz casera mi mujer hacía una lista de todas y cada una de las diapositivas y luego las ordenaba de forma coherente para formar una especie de reportaje que fuera agradable de visionar en una proyección.

La mirábamos juntos y decidíamos si está bien o cambiábamos alguna cosa. Cuando nos parecía que la proyección era agradable y que ni faltaba ni sobraba nada, lo dábamos por definitivo y guardábamos las diapos en orden, bien en cajitas, bien en carros de proyección. Finalmente, mi mujer pasaba a ordenador (ya existían los primeros PC) la lista definitiva, y así tenemos archivadas las algo más de 10.000 diapos que ahora languidecen en un armario perdiendo color y densidad.

Pues bien. Cuando aparece alguna cosa por la tele, o simplemente evocamos algún recuerdo, yo, que hacía las fotos, normalmente no me acuerdo de nada, pero ella, que se pasaba semanas consultando, clasificando y ordenando, es raro que no se acuerde de algo. A veces, aparece por la tele una iglesia, un monumento o algo así, y ella dice: “esto es tal cosa”, se va a la lista, localiza la diapo, y me la enseña. Yo, no me acuerdo de nada, y cuando veo la imagen que yo tome digo: “ostras, pues es verdad”.

Ya veis, todo lo anterior puede ser por dos causas:

  • Mi mujer es mucho más lista que yo y tiene el coco mejor amueblado. Eso es verdad, y la experiencia de 35 años juntos así me lo permite confirmar.
  • O hay algo cierto en eso de que el que hace las fotos se olvida de ellas.

Y de ahí, cual prestigiosa universidad americana, me atrevo a concluir:

  • Tomar fotografías debilita la memoria, pero clasificarlas la fortalece, sobre todo si la persona clasificadora es más competente que tu.

Gracias, gracias, no es necesario que aplaudan tan fuerte.

Antecedentes en Dpreview y en Fotoactualidad

Nota tonta en plan “addemdun”:

En la época digital no hemos hecho ningún viaje que merezca la pena fotografiar. He hecho muchas fotos, pero me las clasifico y ordeno yo mismo en el ordenata, así que no se si la cosa funcionará igual. En el próximo viaje, cuando lo haya, si es que lo hay, ya veremos que pasa.

adolfo

Un comentario

  1. Estos sesudos sres, diran lo que les salga del nardo respecto a la memoria y las fotos, pero a mi lo que me ayuda a recordar es precisamente hacer fotos.

    Como sea que “pocas veces” soy de gatillo facil y me pienso bastante la foto y las circunstancias que la rodea mientras la hago, despues cuando las reviso, vuelvo a rememorar las sensaciones y el momento en el que hice la foto.

    Otra cosa es la “calidad fotografica” intrinseca de la toma, pero eso es relativo: Son mis fotos y a mi me sirven como estan y son. Son mis recuerdos…. Y quien sabe, de aqui a 10 o 20 años, cuando ya me tiemble (aun mas) el pulso, y no me reconozca en el espejo, posiblemente -espero y deseo- que esas imagenes me hagan “cosquillas” en la memoria y pueda seguir recordando esos momentos.

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