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Raphaël Terris prueba a fondo el portátil Apple MacBook Pro Retina de 13″.

Un trozo de la "retiniana" pantalla.

Un trozo de la “retiniana” pantalla.

Pues eso, a los que buscáis un portátil que sea portátil y competente y que quepa en la mochila igual os interesa echarle un vistazo a este trasto en el que todo es pequeño, menos el precio, claro.

Me quedo con dos frases extraídas del análisis:

  1. Si se ha probado una pantalla Retina, ya no hay vuelta atrás. Parece ser que a partir de entonces hay un antes y un después. Ya nada vuelve a ser igual y eres un desgraciado para siempre si no puedes disfrutar de ella.
  2. A pesar de todos los pesares su respuesta en color podría ser mejor. Dicen que solo llega al 75% del espacio Adobe RGB, lo que para los entendidos del asunto es algo escaso. Otra cosa es lo que pueda pensar el pueblo llano para el que todo el jaleo de la gestión de color y el calibrado es una eterna asignatura pendiente. Yo soy uno.

Lo único que puedo aportar al asunto es una apreciación personal. Clandestinamente, y siempre despistando a los “gorilas” de turno que no te sacan el ojo de encima, USB en mano he visto algunas de mis fotos en algún Apple Retina en alguna tienda y que queréis que os diga. Seguramente es porque no he podido ajustar nada, o tal vez porque con mi sistema actual revelo los RAW’s algo subidos de tono, pero siempre me han parecido un verdadero cromo que dejaría pálida a la mismísima y difunta Kodachrome, y eso cuando he podido disimular los reflejos especulares que aparecen en su ultra brillantísima superficie pantallar. Así que, salvo que me lo expliquen muy clarito o me sobornen adecuadamente (me declaro corruptible), no me veréis corriendo detrás de una retina, por lo menos hasta que sea mate.

Jo, realmente en la obsoleta era de la película todo era más fácil. Ibas a la tienda, comprabas un rollo de diapo, medías bien la luz y disparabas. El resultado era el que era, pero era inamovible y lo miraras como lo miraras siempre lo veías igual. Ahora tienes un fichero resultado de un revelado lo más cuidadoso posible en el equipo que tengas y la única certeza que tienes es que si miras la misma imagen en cualquier otro monitor, tele o display, saldrá cada vez una cosa distinta, lo cual no es nada tranquilizador principalmente porque no sabemos lo que hacemos.

Si lees esto no te enfades Hugo. Ya se que ahora en párvulos, ya en P3, deben enseñar inglés y gestión de color, pero los de la quinta del 54 no tuvimos esa suerte.

Análisis en DSLR Magazine

adolfo

2 comentarios

  1. 75% del AdobeRGB?…
    Y sí, tener una mayor densidad de pixels está muy bien… pero sobre todo para tabletas o dispositivos móviles de pequeño formato (ya que ello obliga a una menor distancia del dispositivo para visualizarlo correctamente).

    Un monitor de 13″ estaría al límite, y una pantalla de 27 pulgadas muy, pero que muy lejos…

    Cuando densidades de 400/500 pixeles por cm, estén a buen precio de mercado, no tendré inconveniente en incorporarlo, hasta entonces prefiero valorar una paleta de color más allá del sRGB y así como prestaciones para el calibrado profesionales.

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