2

Fujin Mark II: aspirador ciclónico para limpieza de las interioridades de las cámaras, sensor incluido.

Mete por la periferia y aspira por el centro.

Mete por la periferia y aspira por el centro.

Detalle de la boca, con el anillo exterior con el filtro y el aspirador central.

Detalle del anillo exterior con el filtro y el aspirador central.

El Síndrome de Estocolmo es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro, violación o retención en contra de su voluntad, desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo con el secuestrador.

Algo así nos debe haber pasado a todos con el tema de la suciedad en el sensor. Si recordáis, al principio de los tiempos los fabricantes no hacían ni la más mínima mención de ello. Cuando Olympus inventó el sistema E (el 4/3 ya difunto), uno de sus argumentos más fuertes fue la autolimpieza del sensor por vibración ultrasónica de una capa que lo cubría. Más tarde apareció la primera DSLR también con vibración para limpiar. A partir de entonces se empezó a hablar de que el tema de la suciedad en el sensor era un verdadero problema, no siempre fácil de solucionar, y siempre caro o muy caro. Ahora ya todas las cámaras tienen tres sistemas de autolimpieza: la vibración ultrasónica, la capa repelente al polvo, y la abnegación del usuario si es que se atreve a limpiarlo en plan casero. De polvo y las porquerías en el sensor ya no se habla. Han pasado a ser cosas aceptadas como inevitables y a las que se aplica una de las frases que a mi siempre me han dado más “repelús” en esta vida: “esto es lo que hay”, de ahí mi referencia al síndrome Sueco.

No he podido evitar este prescindible “introito”. Ya sabéis que este tema es una de mis neuras recurrentes, y soy de los que pensaba y decía, y sigo pensando pero ya no digo, que si los taimados fabricantes no han solucionado para siempre el tema de la suciedad en el sensor es simplemente porque no les ha dado la gana, y alguna parte de culpa en ello tenemos los usuarios, pues hemos acabado tragando cuando lo que en realidad deberíamos haber hecho es tomar al asalto sus cuarteles generales y dejarlos reducidos a cenizas al grito de “¿ como es posible que un artilugio por el que nos cobran entre 150.000 pesetas y un millón (en pesetas queda mucho más vistoso) padezca un ataque de viruela a poco que lo uses ?. Puro “Síndrome de Estocolmo” ¿ a ver quien es capaz de negarlo.

Hasta tal punto el tema ha quedado en un resignado olvido que ya nadie habla de espátulas, alcoholes isopropílicos, Eclipses y otros líquidos milagrosos, ni tampoco de esponjitas con palo selfie incluido, o “cellos” sofisticados y alta gama.

Quizás por eso me ha llamado enormemente la atención el invento que presenta una firma que se llama Fujin y que consiste simplemente en un “objetivo aspirador astuto”, que asegura remover la porquería y sacarla para siempre de la cámara del espejo, y al tener el obturador abierto, también del sensor.

No explica muy bien como funciona el invento, pero del croquis que os pongo en la imagen ilustrativa me parece entender que se trata de un ventilador central que extrae el aire de las tripitas de la cámara, pero que como el aire ni se crea ni se destruye, sino que simplemente se mueve, el aire extraído previamente se hace entrar en el interior de la cámara a través de un anillo exterior al ventilador que llevar algún tipo de rejilla, malla, o esponja filtradora.

Hombre, la verdad es que la cosa no está mal. Para limpiar la cámara del espejo de partículas volátiles y secas seguro que va bien, pero para absorber partículas pegajosas o manchas recalcitrantes en el sensor me temo que lo va a tener mucho más crudo. En fin, que daño, lo que se dice daño, no creo que haga, salvo en el bolsillo. La idea no me desagrada, pero su precio si: 150 dólares me parece un poco pasado de rosca.

El invento ya existía. Esta es la versión Mark II, en la que seguramente han hecho alguna mejora y han aprovechado para apretar el precio, al más puro estilo Canon.

Aquí lo podréis ver en funcionamiento.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=JNgNKb61gZU[/youtube]

Los entusiastas del invento podrán decir que más o menos hace lo mismo que una buena pera de aire pero con la enorme ventaja de que no solo desplaza la porquería de sitio, como hace la pera, sino que una vez removida la saca al exterior dejando la cámara del espejo más limpia que una patena.

Los detractores del invento podrán decir que las partículas que se adhieren al sensor son de naturaleza pegajosa, y no digamos ya las microgotas de lubricante que el obturador despliega en cada disparo, y contra esas no hay aspirador que valga.

Yo digo que sin el cero en el precio sería una idea genial que hasta podrían vender en los bazares chinos.

Nota tonta: mientras estaba escribiendo el artículo me bailaba por la cabeza que esto ya lo había contado hace bastante tiempo. Me ha picado la curiosidad y he rebuscado en la hemeroteca del blog. Solo he encontrado una entrada, pero es la misma cosa, seguramente la versión I.

Lo conté hace algo más de un año: Ftc 10-8-2014, y este es el video que puse en aquel momento donde el invento se ve mucho mejor.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=BtbmaWBodEo[/youtube]

No veo mejor manera de acabar que la que utilicé entonces.

¿ Que, hay alguien osado capaz de probarlo y contarnos cosas ?

adolfo

2 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.