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El Apocalipsis (Armagedón para los amigos) según Canon: una crónica parisina de Iker Morán.

¿ por qué ?

¿ por qué ?

Iker está en París, y desde las torres de Notre Dame que un día fueron el hogar de Quasimodo, nos envía, cual dicharachero reportero de Barrio Sésamo, una crónica que a mi, como canonista desencantado, me ha dado bastante miedo. No sabría decir por qué. Seguramente si fuera mucho más joven me hubieran maravillado todas las maravillas tecnológicas que presenta, pero como ya tengo unos años y soy de los que cuando me da “un bajón” voy a la carpeta donde tengo guardados todos los documentos de mi vieja Hassel y miro con nostalgia el cartoncito firmado por el operario que montó cada uno de los tres objetivos que tengo haciéndose responsable de cualquier problema que pudiera surgir, me ha dado la impresión de que me estaban contando cosas de Samsung o de cualquier otra empresa de “amplio espectro”, como la penicilina cuando se inventó y las bacterias aún no sabían nada de ella.

Y yo que me imagino al montador de Hassel, como un viejo relojero, con todas las piezas a su alrededor montando con esmero y cariño un objetivo que finalmente firmará orgulloso, me encuentro un pelín desplazado. Siempre he preferido a un sabio y experimentado “luthier” frente a una multinacional con una inmensa cadena de montaje y un montón de PowerPoints que rellenar. Ya se que eso no es rentable, ya se que eso es una utopía, y ya se que esos tiempos nunca volverán, pero al ver reportajes como estos: 8K, 250 Mpixels, todo ello innecesario por superar las capacidades de fisiológicas del propio Homo Sapiens (lo de sapiens en entredicho), no puedo evitar que me entren escalofríos.

No lo se explicar mejor y no se si me habréis entendido.

No me hagáis caso, es que ya soy muy mayor, y no solo de cuerpo, sino sobre todo de espíritu.

Bueno, y ya me callo.

Hete aquí la parisina crónica

adolfo

Un comentario

  1. Todo eso de superar las capacidades del ser humano me parece una moda absurda y creo que, necesariamente, han de llegar tiempos de más cordura. Enorgullecerse del propio trabajo es algo inherente al ser humano. No va a acabarse así como así.

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