
¿ Os acordáis de cuando los objetivos eran solo un mazacote de hierro y metal con unas roscas precisas y un tacto sedoso y suave ?
Hay que reconocer que esto de la patología forense tiene su aquello, pero de verdad de la buena y por muchos ejemplares que uno tenga en las estanterías de su negocio, se me hace difícil de entender eso de coger un ejemplar totalmente operativo y hacerle una autopsia controlada despanzurrando el especimen hasta su último tornillo. Es que los hay viciosillos ¿ no ?
Eso es lo que se le ha ocurrido al bueno de Roger Cicala (que ya nos tiene acostumbrados a estas cosas), y para su desgracia el homenajeado ha sido esta vez el Canon EF 70-300mm f/4-5.6 IS II, así que si queréis ver que hay alrededor de la ventanita LCD de este cristalito, lo tenéis muy fácil.
Descanse en paz.
