Como los médicos, los necesitamos, pero viviríamos más felices si ellos.

Lo se, tengo pendiente contaros la historia de cómo acabó mi Vía Crucis buscando un portátil de 17” que fuera bien para fotografía y no lo he hecho aún por dos cosas: por una parte me da mucha pereza, pues la historia es un interminable drama con tintes grotescos que por contraste dan bastante risa,  y por otra parte, cual historia interminable, aún no ha acabado, lo cual debe leerse como que estoy en una situación inestable que en cualquier momento puede degenerar en siniestro total.

Solo os avanzo que tengo un portátil, es verdad, y que cuando funciona bien es excelente, pero cada vez que lo pongo en marcha lo hago con el corazón encogido esperando un pantallazo azul del cual es extraordinariamente difícil recuperarse.

Me vais a permitir ahora que os cuente cuatro cosas:

1.- Que no os diga marca ni modelo. Solo haré un símil. El un Ferrari, que me costó como un Lamborgini (no me preguntéis precio, pero pensar más y acertaréis) pero que más de una vez me ha dejado tirado sin que todos los ingenieros ni técnicos del fabricante me hayan sabido decir que demonios pasa.

2.- Que tiene una panel LED IPS 4K con cobertura 100% Adobe RGB y que ha sido calibrado por Hugo Rodríguez, quien fue “colaborador necesario” y por tanto culpable confeso del desastre. Ambas cosas, las primera, se notan, vaya que si se notan.

3.- Que la asociación de un panel 4K con Windows 10 y programas que no estén a la última es la mezcla más perniciosa, dañina, maligna y enloquecedora que a mi más acérrimo enemigo podría habérsele ocurrido para borrarme de mapa.

4.- Que es probable que si sobrevivo al envite lo cuente al escribir mis e-memorias. Incluso he pensado que podría hacer un video de varias horas lamentándome de la situación. Es algo que meditaré sesudamente en mis próximos encuentros con la almohada.

Bueno, y después de este introito totalmente prescindible pero al mismo tiempo moralmente inevitable, lo que os quería contar es que DSLR Magazine anuncia unos portátiles Lenovo de precio infinitamente más bajo que el mío y prestaciones de lo más chulas, al menos para aplicaciones gráficas y de realidad virtual, aunque nada se dice de su aplicación fotográfica, así que nada sabemos de su fidelidad de color ni de su cobertura.

  • Las criaturas se llaman ThinkPad P51sP51,y P71, y DSLR Magazine nos explicarán sus virtudes y también su precio, aunque si queréis algo más formal, en la nota de prensa oficial podréis dar cumplida cuenta a vuestras ansias de saber.
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