Que poca imaginación: yo la hubiera hecho redondita y voluptuosa. A que hubiera quedado mejor, ¿no?

Pues eso. Este artilugio del reputado fabricante almacenador pretende reproducir la tormentosa nube dispersa en el éter de internet dentro de tu propia casa.

En cuanto pones en marcha el artilugio este empieza a tejer una enmarañada red inalámbrica que deja hiperconectados a todos los aparatos que se le pongan a tiro. Vamos, como la nueve, pero dentro de casa.

Meterme en borrascas siempre me ha dado bastante respeto, pero eso de meter un huracán en la cocina de casa ya me parece un despropósito de padre y muy señor mío, así que solo me voy a limitar a deciros que al becario que te ha tocado el muerto de analizarla no le ha gustado demasiado pues simplemente la califica de “recomendable a secas” en su valoración final.

Ver para creer. Meteorólogos aficionados y curiosos en general, razón en:

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