5

Colaboración: Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo – Distagon T* vs Leica Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH : Duelo en la Cúspide

 

La introducción en el mercado fotográfico del formidable Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo – Distagon T* de enfoque manual el 7 de Octubre de 2013 supuso un antes y un después en el diseño y fabricación de objetivos standard de focal 50/55 mm f/ 1.4 a nivel mundial, convirtiéndose en el referente en calidad de imagen en su ámbito hasta la aparición del también formidable Leica Summilux-SL 50 mm f/1.4 ASPH Autofocus en Septiembre de 2017, que es desde entonces el estándar de comparación en dicha faceta gracias a su funcionamiento con un muy rápido y preciso sistema AF que le permite trabajar a pulso a velocidad notablemente mayor y con una superior tasa de resultados de enorme calidad, ya que poder conseguir la máxima precisión de enfoque es un factor clave para intentar extraer todo el potencial posible del extraordinario Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T*.

Obviamente, hoy por hoy sólo el Summilux-SL 50 mm f/1.4 ASPH puede rivalizar con él (superándole en tiros a pulso, ya que en condiciones controladas sobre trípode, especialmente en estudio, las cosas se igualan notablemente, siendo a mi modesto entender muy ligeramente superior el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 desde un punto de vista global en contextos donde sea posible hacer las cosas con tranquilidad y tomándose tiempo para enfocar manualmente con precisión).

Luego entonces, inevitablemente, surge la pregunta: ¿Cómo puede un objetivo extraordinario como el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH entablar duelo con un objetivo estratosférico y claramente mejor en prácticamente todos los aspectos relacionados con la calidad de imagen obtenida y la construcción mecánica?

Veamos.

Evidentemente, el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* de 12 elementos (uno de ellos asférico y seis más dotados con elementos de vidrio óptico de dispersión óptica parcial) en 10 grupos, es además evolutivamente más avanzado (algo inevitable, ya que el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH fue lanzado al mercado en 2004 y el Zeiss Otus 50 mm f/1.4 Apo Distagon T* a finales de 2013, y nueve años son un mundo en el entorno tecnológico y óptico del más alto nivel).

Pero a mi modesto entender, es importante tener in mente varios factores clave:

a) El Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo Distagon T* fue diseñado sin compromiso alguno con respecto a tamaño y peso (141 mm de longitud x 92 mm de diámetro, con un peso de 1030 g con montura ZE para Canon EOS y 970 g con montura ZF.2 para Nikon F), por lo que los disparos con enfoque preciso a pulso (especialmente en el rango 1/15 s-1/125 s) son mucho más difíciles de conseguir con el objetivo Zeiss Otus 50 mm f/1.4 que con el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH (cuyo peso es de 335 g, es decir, casi tres veces menos que el Otus), y además, el Otus 55 1.4 ” cabeceará ” notablemente, en mayor o menor medida, conectado a cualquier cámara, debido a su enorme peso y volumen.

Por otra parte, aún siendo evidente que el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH es un objetivo de diseño no retrofoco que permite una profunda inserción del mismo en el cuerpo de cámara, con su elemento trasero ubicado muy cerca del sensor ( además de hacer posible reducir el número de elementos y grupos ópticos) a diferencia del Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo – Distagon T* que es un diseño retrofoco que tiene que salvar el movimiento ascendente del espejo reflex, no se ha de olvidar que la tarea más difícil con diferencia para cualquier diseñador óptico a la hora de intentar crear un objetivo de alta calidad óptico-mecánica es la combinación de pequeño tamaño y peso, ya que todos los softwares de diseño óptico (incluyendo los más avanzados utilizados por Leica y Zeiss) generarán de modo recurrente un objetivo grande y pesado desde el mismo momento en que se introduzcan parámetros de excelente calidad de imagen, y enormemente grande y pesado si dichos parámetros van encaminados a obtener un rendimiento óptico estratosférico.

b) El Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* alberga ADN del muy exitoso y probado esquema óptico de formato medio 6 x 6 cm Carl Zeis Distagon, cuya pupila de entrada es mucho más pequeña que la de salida.

Es decir, se trata de una muy brillante adaptación de una fórmula original de formato medio mayormente usada con objetivos angulares, optimizando su rendimiento óptico para su utilización con cámaras reflex full frame profesionales 24 x 36 mm Canon y Nikon, sobre todo con la Nikon D800E, cuyo excelente sensor precisa objetivos de primerísimo nivel para poder extraer todo su potencial, que es superado incluso a plena abertura en bordes y esquinas por este objetivo Zeiss de referencia que ha entrado en la Historia de la Fotografía por méritos propios.

Esa es la razón por la cual su extraordinario bokeh de gran suavidad, sutileza y estética de imagen pictórica en las zonas desenfocadas (propio del segmento de formato medio, con la peculiaridad de que se asemeja al bokeh producido por objetivos ultraluminosos de 85 y 90 mm, pero con la perspectiva de una óptica standard de 50/55 mm, y potenciado por su meticulosamente construido diafragma de nueva palas) es imbatible en el territorio fotográfico del formato 24 x 36 mm (si bien el también extraordinario bokeh generado por el Leica Summilux-SL 50 mm f/1.4 ASPH, fuertemente inspirado en el del Noctilux-M 50 mm f/1 diseñado por Walter Mandler en 1975, no le va a la zaga), del mismo modo que ocurre con su verdaderamente admirable corrección de las aberraciones, su maravillosa exquisitez en la captación de las gradaciones tonales, la calidad tridimensional en el look de las imágenes que genera y la vertiginosa transición entre zonas enfocadas y desenfocadas, sin olvidar su tremendo poder de resolución basado en un verdadero diseño apocromático.

c) Debe añadirse además que el diseño sin restricciones de ningún tipo del Zeiss Otus 55 mm f/1.4 desde el punto de vista de su tamaño y peso ha permitido también la génesis de un comportamiento telecéntrico (con la pupila de salida más lejos de la superficie del sensor, por lo que los rayos de luz llegan de modo más perpendicular al mismo, minimizando así los artefactos de microlentes, además de reducir el viñeteado) en los cinco elementos del grupo óptico telefoto trasero — de los cuales el más próximo al sensor de formato 24 x 36 mm es el asférico estado del arte de doble superficie — , con diferencia el más importante para conseguir la calidad de imagen referencial que obtiene este objetivo, en sinergia con su también increíble control del flare y coma, además de sus extraordinarios multirrevestimientos en los anteriormente comentados elementos traseros y que les hace menos sensibles a los reflejos que emanan de los brillantes sensores digitales.

Incluso si el fotógrafo/fotógrafa no utiliza ningún filtro UV o protector sobre el objetivo, el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* no será afectado por reflejos internos o flare alguno.

A todo ello hay que añadir que la elección de 55 mm como longitud focal en vez de entre 51 mm y 52 mm que generalmente es la longitud real de las ópticas standard, ha favorecido — dentro de la enorme dificultad de diseño de un objetivo estratosférico como éste — una notable simplificación del cálculo óptico a la hora de reducir las dificultades para obtener espacio retrofocal.

En otro orden de cosas, para hacerse una idea de las ventajas que pueden aportar los objetivos telecéntricos o parcialmente telecéntricos con grandes elementos ópticos traseros, la montura L (cuya plataforma tecnológica de partida fue la Leica T) de la Leica SL fue creada para albergar un amplio espacio que diera cabida a sensores 24 x 36 mm pero también a la zona posterior de dichas ópticas telecéntricas en mayor o menor grado.

d) Los visores standard de las mejores cámaras profesionales digitales full frame Canon y Nikon distan de alcanzar el nivel cualitativo con respecto a nitidez de visionado así como fácil y rápida precisión de enfoque de cámaras analógicas profesionales como la Olympus OM-1, Nikon F2, Canon F1 New, Leica R6, etc, por lo que cualquier fotógrafo que utilice el objetivo Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Distagon T* tirando a pulso, no tendrá fácil en absoluto conseguir enfoque preciso con las pantallas de enfoque que incorporan hoy en día las cámaras digitales formato 24 x 36 mm buques insignia de Canon y Nikon.

Por tanto, en mi opinión, el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH lanzado al mercado en 2004 y diseñado por Peter Karbe es desde el punto de vista de la dificultad de diseño un objetivo más admirable que el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 (que tuvo además la ventaja de ser diseñado casi diez años después), porque es muchísimo más pequeño y ligero (casi tres veces más corto y aproximadamente un 300% más liviano) y sus parámetros de diseño fueron bastante más exigentes no sólo desde un punto de vista óptico, sino también mecánico, para poder insertar todo dentro de los barriletes de los objetivos en dimensiones tan reducidas, inaugurando una nueva era más allá de los extraordinarios y muy sólidos fundamentos de diseño óptico establecidos primero durante los años setenta por el Dr. Helmut Marx con su programa COMO de optimización (mejorado durante los años ochenta y noventa por Dr. Wolfgang Vollrath, Sigrun Kammans y Michael Heiden) y Horst Schröder con su Análisis de Programa 01 durante los noventa, además de constituir en sí mismo una hazaña óptica, ya que Peter Karbe, Jefe de Desarrollo Óptico en Leica Camera A.G, consiguió resolver la gran dificultad de insertar todos los elementos ópticos y mecánicos del objetivo en la montura Summicron-M 50 mm f/2 existente.

Además, aunque sin alcanzar los niveles todavía más estratosféricos de rendimiento óptico del Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T*, el muy compacto para su máxima abertura Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH (cuyo soberbio rendimiento óptico en poder de resolución y contraste es a f/1.4 muy similar al del Summicron-M 50 mm f/2 Versiones 4 y 5 diseñados por Walter Mandler, superándole claramente en la reproducción de detalles en las zonas más allá del centro de la imagen y generando un excelente bokeh en las zonas desenfocadas, con muy suave transición entre las zonas a foco y las fuera de foco) será la mayoría de las veces el objetivo que consiga la mejor calidad de imagen en contextos fotográficos no controlados disparando a pulso, y es asimismo un objetivo que durante su fase de fabricación necesitó un nivel muy superior de precisión optomecánica, con un movimiento de la helicoidal de enfoque que hubo de ser concienzudamente coordinado con de la helicoidal flotante cuyo recorrido es de tan sólo 2 milímetros, y se tuvo que instalar todo el mecanismo dentro del objetivo para asegurar la suavidad incomparable del anillo de enfoque, junto con un claro concepto de mejora global en desarrollo y montaje, sin olvidar el inevitable alto coste de producción del caro tercer elemento de la fórmula óptica, procedente del Laboratorio Leitz de Vidrio Óptico.

No en vano, el gran experto en óptica de talla mundial Geoffrey Crawley (fallecido en 2010) realizó en Noviembre de 2004 un profundo e imparcial análisis del Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH, en el que elogió a raudales su impresionante rendimiento óptico en nitidez a plena apertura sobre toda la superficie de imagen, con admirable captación de los más sutiles matices de color, sorprendente preservación de formas y tonos cromáticos de los objetos en zonas fuera del plano de nitidez, gran captación de detalle en las sombras, espectacular nitidez en las frecuencias espaciales más altas, ausencia de coma en luces incluso en los contextos nocturnos más difíciles de plasmar y una más que sobresaliente corrección de la distorsión, únicamente con muy ligeros atisbos en acerico, prácticamente imperceptibles, a distancias entre tres y cinco metros, por lo que puede utilizarse sin problemas en fotografía de arquitectura.

Por otra parte, el diseño del Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH tuvo sus más recónditas raíces en el Proyecto Summicron-M 50 mm f/2 Version 6 no asférico de 8 elementos, cuyo prototipo fue realizado por Peter Karbe a principios de los noventa y con el que consiguió superar ligeramente (aumentando el valor de contraste para 40 pares de líneas/mm hasta aproximadamente un 51% a f/2 sobre toda la superficie de imagen, además de incrementar al mismo tiempo el rendimiento óptico en captación de detalles y matices a dicha máxima abertura y solucionar la ausencia de vidrios ópticos especiales de alta refracción para conseguir una mejor corrección de las aberraciones de color, utilizando vidrios ópticos de gama alta con dispersión parcial anómala que situó en los elementos 1 y 2, preservando la configuración Mandler de los elementos delanteros ubicados más allá del diafragma, mientras que con los elementos traseros optó por el esquema del Summilux-M 35 mm f/1.4 ASPH, alcanzando un excelente valor de contraste del 75% a 40 pares de línea/mm en el centro de la imagen y zonas adyacentes y más de un 50% en las esquinas, todo ello complementado por una gran corrección de color) la mítica calidad de imagen de los Summicron-M 50 mm f/2 Versión 4 (1979-1984) y Summicron-M 50 mm f/2 (1994-2013 de Walter Mandler, con idéntica fórmula óptica que su predecesor) sin elementos asféricos ni flotantes, algo que se consideraba en la frontera de lo imposible, aunque tal y como había intuido el gran diseñador óptico de Leitz Midland Ontario, tal muy pequeña mejora significaba un muy elevado coste de fabricación y la imposibilidad de producción en masa y búsqueda de un nicho de mercado, por lo que aunque se llegaron a fabricar varios prototipos, el Proyecto Summicron-M 50 mm f/2 Versión 6 de 8 elementos fue abandonado.

De hecho, la máxima prioridad de Walter Mandler con su fórmula Summicron-M 50 mm f/2 Version 4 de 1979 (idéntica a la de la Versión 5) tenía su esencia en una filosofía integral de reducción del coste de producción sin perder un átomo de calidad óptica y mecánica, evitando el uso del caro vidrio óptico de gama alta LaK9 (que había estado presente en tres de los elementos del Summicron-M 50 mm f/2 Versión 1 de 1953 y en cuatro de los elementos del rediseñado Summicron-M 50 mm f/2 Versión 2 de 1957), sustituyéndolo por una muy habilidosa combinación de elementos con cristal de roca e índice de refracción relativamente alto, notable claridad y brillo, bajo número Abbe y contenido de óxido de plomo.

Mandler pudo hacerlo a base de talento, enorme experiencia, profundísimo conocimiento de los materiales y sus propiedades y un amplio surtido de recursos propios: aplicó radios comunes por todo el Summicron-M 50 mm f/2 1979 Versión 4, reduciendo el número de herramientas de tallar y pulir, hizo idénticas las superficies delantera y trasera del objetivo, al igual que las superficies externas convexas de ambos dobletes y sus superficies internas, además de diferente diámetro, grosor y tipos de vidrio óptico para dichos dobletes, cuya montura cementada se convirtió a la postre en una ventaja de diseño, bajando significativamente el coste de mecanizado y centrado de los elementos ópticos, además de evitar reflejos internos, glare y flare, logrando un excelente rendimiento óptico de contraste de 40 líneas/mm al 60% a lo largo de toda la diagonal de la superficie de imagen.

En otro orden de cosas, el lanzamiento al mercado fotográfico del Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH en 2004 (con dos elementos menisco — uno positivo y otro negativo — cuya muy estudiada configuración hace la aberración esférica idéntica para todas las longitudes de onda y la totalidad del espectro de colores de la luz, con 3 elementos en la parte delantera del diafragma que desarrollan función Gauss, mientras que el diseño del grupo de elementos trasero está inspirado en el Summilux-M 35 mm f/1.4, coincidiendo con él en que la última superficie de su elemento más posterior es inusualmente cóncava, todo ello potenciado por la superficie asférica del cuarto elemento, sin la cual habría sido necesario un elemento óptico más que habría alargado la célula óptica, incrementando el volumen del objetivo y habría precisado además un mayor diámetro del grupo óptico frontal) significó a todos los efectos la cúspide evolutiva de 48 años de inmenso know-how por parte de Leica en el ámbito de la tecnología asférica que inició en 1966, siendo la primera empresa del mundo en fabricar en serie objetivos con elementos dotados de superficies asféricas (cuando Gerd Bergmann y Dieter Jung pudieron desarrollar máquinas especiales capaces de pulir con una notable precisión para la época y que fueron utilizadas con parámetros virtualmente artesanales, enorme conocimiento y dedicación, para permitir la creación por Prof. Helmut Marx del primer Noctilux-M 50 mm f/1.2 ASPH),

Todo ello fue posteriormente muy mejorado con respecto a la precisión en el tallado y pulido de dichas lentes asféricas a finales de los noventa por Stefan Dahlhaus y Michael Thomas, bajo la supervisión global de Lothar Kölsch, Horst Schröder, Peter Karbe y Sigrun Kammans (el mejor equipo de diseñadores ópticos en toda la historia de la fotografía mundial) que constituyeron el Centro de Competencia para Tecnología Asférica hasta 2002, diseñando y construyendo algunos objetivos de calidad óptica y mecánica incontestable que se adelantaron aproximadamente 20 años a su época, como por ejemplo el Apo-Summicron-R 100 mm f/2, el Apo-Telyt-R 280 mm f/4 y el Vario-Elmarit-R 28-90 mm f/2.8-4.5 ASPH (con diferencia el mejor objetivo zoom del mundo óptica y mecánicamente hasta la introducción del Vario-Elmar-SL 24-90 mm f/2.8-4 ASPH para la cámara Leica SL a finales de 2015), siendo todos ellos hoy en día objetivos de referencia tanto con película de 35 mm como con sensores digitales full frame 24 x 36 mm, lo cual dice mucho en favor del tremendo conocimiento, pericia y visión de futuro de sus creadores.

Sea como fuere, está muy claro que si un fotógrafo trabaja bajo condiciones controladas y puede tomarse su tiempo con tranquilidad para hacer las cosas y poder enfocar con precisión, tanto en estudio como en exteriores, con el objetivo sobre un trípode, el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* obtendrá los mejores resultados.

Pero si ya el legendario experto en Leica de talla mundial Tom Abrahamsson dudaba si la mayoría de fotógrafos Leica podrían alguna vez usar el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH extrayendo de él todo su potencial, cabe imaginarse la más que muy buena técnica y experiencia que se necesita para poder obtener sólo el 90% del total del potencial del Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* que es probablemente el objetivo más perfecto diseñado y construido hasta la fecha (junto con el Summarit-S 70 mm f/2.5 ASPH para la Leica S de formato medio, el Leica Summilux-SL 50 mm f/1.4 ASPH, el Rodenstock Digaron-S 23 mm f/5.6 casi limitado por difracción para respaldos digitales, 112º de cobertura — equivalente a un objetivo de 16 mm en formato 24 x 36 mm — , con un gran círculo de imagen de 70 mm y que obtiene una extraordinaria calidad de imagen en centro, bordes y esquinas, con gran uniformidad de rendimiento óptico, incluso a plena abertura sin viñeteado alguno, con la ventaja añadida de una longitud de flange distance de aproximadamente 45 mm que permite el enfoque a infinito con la mayoría de cámaras técnicas y un multirrevestimiento estado del arte que genera una encomiable transmisión de la luz, gran contraste y una virtual ausencia de ghost y flare; el Leica Apo-Telyt-R 280 mm f/4 y el Olympus Zuiko Digital 300 mm f/2.8 para sensores 4/3), consiguiendo superlativos niveles cualitativos en contraste, nitidez e iluminación muy homogénea en todo el campo de imagen, como cima evolutiva de uno de los diseños ópticos con mejor rendimiento de la historia: el Distagon, cuyos primeros vástagos genealógicos de alta calidad fueron los objetivos Distagons diseñados durante los años cincuenta con muy poca ayuda de ordenadores.

No en vano, el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* incluye un significativo porcentaje de ADN Erhardt Glatzel, ya que durante los años sesenta y setenta el gran Jefe de Diseño Óptico de Carl Zeiss mejoró mucho el rendimiento óptico del esquema retrofoco Distagon, tanto para formato 24 x 36 mm como para formato medio 6 x 6 cm, a través de una simbiosis entre el uso de ordenadores cada vez más rápidos y potentes, los programas específicos de diseño de objetivos y su tremendo conocimiento, creatividad, intuición y recursos de cosecha propia de todo tipo, encarnados por objetivos como el Carl Zeis Distagon 35 mm f/2 para cámara Contarex formato 24 x 36 mm de 1965, el Carl Zeiss Distagon 35 mm f/1.4 para cámaras Contax formato 24 x 36 mm, el Carl Zeiss Distagon C 60 mm f/3.5 C cromado de la década de los setenta (que ya en esta época se caracterizaba por su muy buen poder de resolución y contraste, loable corrección de la distorsión y excelente captación de microcontraste), el Carl Zeiss Distagon CF 60 mm f/3.5 de 10 elementos en 9 grupos (con un peso de 1375 g y dimensiones de 125 mm de longitud x 104 mm de diámetro) para formato medio 6 x 6 cm, el Carl Zeiss Distagon Cfi T* 60 mm f/3.5 T* de 7 elementos en 7 grupos (también para cámaras de formato medio cuadrado), el Carl Zeiss Distagon T* 35 mm f/1.4 para cámaras Contax formato 24 x 36 mm, y otros.

Es decir, Zeiss opta en su Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* por seguir un camino exótico a más no poder e insólito en el ámbito de los objetivos standard de 50/55 mm f/1.4, que generalmente adoptan esquemas ópticos Doble-Gauss o parcialmente Doble-Gauss ( 7 elementos en 5 grupos — Summilux-M 50 mm f/1.4 no asférico de Walter Mandler que fue el referente mundial durante 44 años, entre 1960 y 2004 —, 8 elementos en 7 grupos — AF-S Nikkor 50 mm f/1.4 G de 2008 — , 8 elementos en 5 groups — Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH de 2004 — , 7 elementos en 6 grupos — Takumar 50 mm f/1.4 Super-Multi-Coated de 1971-1972, Olympus Zuiko OM 50 mm f/1.4 Auto-S de los años setenta ( con notable presencia de viñeteado y un bokeh simplemente aceptable al volcarse toda la fórmula óptica para conseguir muy buen contraste y nitidez), y muchos otros.

Y ello tiene más que notable mérito, porque el diseño Doble-Gauss ha sido el de mayor implantación en toda la historia de la fotografía junto con el Tessar 4 elementos en 3 grupos f/6.3 de Paul Rudoplh de 1902 (así como las posteriores mejoras y aberturas máximas más luminosas f/3.5 y f/2.8 introducidas por Ernst Wanderslab y Willy Merté ) y el Rapid Rectilinear o Aplanat de J.H.Dallmeyer y Dr. H.A.Steinheil ( cuyo rendimiento estaba limitado por astigmatismo en los bordes y esquinas de la superficie de imagen a causa de la suma de Petzval, es decir, su sistema óptico adolecía de una pronunciada curvatura de imagen intencionadamente preservada para potenciar su muy buena para la época corrección de la distorsión y un encomiable control de las aberraciones en una amplia gama de distancias) que fue el de máxima vigencia del siglo XIX durante 24 años, entre 1866 y 1890.

Ni que decir tiene que el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* ha significado un salto cuántico en diseño óptico, porque desde el punto de vista mecánico y sobre todo de rendimiento óptico y calidad de imagen referencial ha ido más allá de tres grandes hitos cualitativos optomecánicos en la historia de los objetivos fotográficos:

a) Los mejores objetivos Carl Zeiss Distagon tanto para formato 24 x 36 mm como formato medio 6 x 6 cm diseñados por el genio Erhardt Glatzel con su constantemente modernizado Método de Optimización Adaptativo en el Diseño de Objetivos, utilizando ordenadores y softwares específicos, añadiendo a continuación su inefable talento óptico con toques personales que eran en gran medida los que marcaban la diferencia.

Es importante tener en cuenta que la inmensa mayoría de objetivos con diseño óptico Distagon creados por Erhardt Glatzel (especialmente los producidos para cámaras de formato medio) dese los años sesenta en adelante dan tal calidad de imagen que son muy adecuados para fotogrametría y fotografía aérea.

b) El Carl Zeiss Distagon T* 55 mm f/3.5 para cámara Contax 645 de formato medio, que obtiene excelente calidad de imagen en toda la superficie del fotograma, con una asombrosa uniformidad de rendimiento óptico entre centro, bordes y esquinas a todos los diafragmas, junto con una meritoria corrección de la distorsión.

c) El Carl Zeiss T* Superachromat 250 mm f/5.6 para formato medio 6 x 6 cm, uno de los objetivos fotográficos más perfectos jamás construidos (casi limitado por difracción — a la par en esta faceta que el también casi limitado por difracción Leica Apo-Macro-Elmarit-R 100 mm f/2.8 — y sólo superado en este aspecto por el Apo-Telyt-R 280 mm f/4 limitado por difración), uno de los máximos referentes mundiales en nitidez única, poder de resolución y contraste, además de no precisar corrección infrarroja alguna y obtener una precisión de color y corrección del espectro secundario poco menos que imbatibles.

Para poder entender adecuadamente lo que ha significado el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* para formato 24 x 36 mm, es fundamental también saber que supera al Carl Zeiss T* Superachromat 250 mm f/5.6 en corrección verdaderamente admirable de las aberraciones residuales dentro del límite Rayleigh de incertidumbre de enfoque.

Pero no ha habido, hay ni habrá un objetivo perfecto al 100%.

Cada óptica tiene sus puntos fuertes y débiles y tanto los objetivos telecéntricos como aquellos que utilizan esquemas telecéntricos (opuestos a los diseños simétricos en los que sus pupilas de salida están cerca del plano de imagen) en grupos concretos de su fórmula óptica, necesitarán tener un tamaño muy grande, ser muy pesados y con enormes diámetros de bayoneta, tal y como ocurre con el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T*, en el que Zeiss ha puesto todo su acervo óptico de más de un siglo en la creación de un objetivo sin compromisos de ningún tipo y que consigue una impresionante nitidez en toda la superficie de imagen a todas las aberturas y distancias de enfoque, una notable ausencia de coma, una reducción de la aberración cromática longitudinal a niveles insignificantes, una referencial planeidad del campo de imagen, un anillo de enfoque con sedosa suavidad, una ingeniería y construcción mecánica estado el arte, un bokeh poco menos que imbatible en el entorno de los objetivos standard de 50/55 mm f/1.4 (y sólo muy ligeramente superado en esta faceta por el Minolta MC Rokkor 58 mm f/1.2 y el Carl Zeiss Jena DDR Pancolar 80 mm f/1.8 ), un diseño optomecánico muy complejo con uso masivo de cojinetes, un auténtico y excepcional diseño apocromático que corrige los tres colores de la luz (rojo, verde y azul) enfocando cada uno de ellos en el mismo punto para evitar colour fringing, una asombrosa uniformidad de rendimiento óptico al más alto nivel entre centro, bordes y esquinas, una sobresaliente corrección de la distorsión (reduciéndola a casi cero en cojinete y aproximadamente 0.80% en barrilete, que a efectos prácticos pasa desapercibida al observar las imágenes).

De hecho, tanto el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Distagon T* como el Leica Summilux-SL 50 mm f/1.4 ASPH han inaugurado una nueva era en la historia de las ópticas fotográficas, consiguiendo algo totalmente impensable tan sólo hace diez años: un poder de resolución que comienza a aproximarse a la zona entre el límite de Rayleigh y el teóricamente imposible de trascender Principio de Incertidumbre de Werner Heisenberg.

Existían ya varias técnicas para poder conseguir super resolución más allá del límite de Raleygh en el ámbito de los microscopios de referencia, pero los tremendos conocimientos ópticos, contrastada experiencia, profundo conocimiento de las propiedades ópticas de los vidrios, maestría en la ubicación y configuración de los elementos y grupos ópticos así como la interacción entre ellos, la capacidad de lucha y una pléyade de trucos de cosecha propia utilizados por el diseñador del Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* y el diseñador del Leica Summilux-SL 50 mm f/1.4 ASPH, han sido ciertamente colosales durante las fases de diseño y fabricación dos objetivos fotográficos para formato 24 x 36 mm, batiéndose permanentemente el cobre en pugna con el límite de difracción que implica que la resolución óptica está limitada por la longitud de onda de la luz y el concepto de que el poder de resolución de un sistema óptico depende del ancho de banda de las frecuencias espaciales captadas por el sistema óptico.

Ambos se aproximan mucho al límite de lo cuánticamente posible en cuanto a resolución, con la mejor tecnología estado del arte disponible a nivel mundial hoy en día, pero sobre todo con un talento óptico descomunal y una enorme pasión por la fotografía.

Y por supuesto, corroboran el hecho de que ningún software de diseño óptico específico ni programa informático alguno pueden crear un objetivo de tan formidables cualidades ópticas y mecánicas, sino que es el diseñador óptico con su know-how, pericia e intuición quien tiene que guiarlos en la dirección correcta, algo de extrema dificultad, sobre todo en ópticas muy luminosas del máximo nivel como el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* y el Summilux-SL 55 mm f/1.4 ASPH, en los que además de realizar una enormemente meritoria corrección de las distintas aberraciones ópticas, hay que controlar más de cincuenta espacios matemáticos dimensionales.

Pero el extraordinario potencial de este objetivo (que destacará sobremanera en contextos controlados tanto en interiores — sobre todo en estudio — como en exteriores) no es en absoluto fácil de obtener fotografiando a pulso, porque es un objetivo muy voluminoso y pesado de enfoque manual, con un peso de 1 kg y gran tamaño, por lo que a mi modesto entender, excelentes muy luminosos y mucho más pequeños y livianos objetivos (pese a estar a años luz del estratosférico Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* desde un punto de vista óptico-mecánico) como el Zeiss Planar 50 mm f/1.4 ZE de 390 g tanto en montura Canon EOS como Nikon (un objetivo de muy alta calidad con relación rendimiento optomecánico/precio difícilmente batible), el Noct-Nikkor 58 mm f/1.2 de 470 g, el Takumar 55 mm f/1.8 Super-Multi-Coated de 205 g y el Summilux-R 50 mm f/1.4 Version de 1967 conseguirán resultados mucho más consistentes que el Otus 55 mm f/1.4 desde el punto de vista de la precisión de enfoque, la estabilidad y la calidad de imagen obtenida en un porcentaje muy significativo de las fotos.

Y es que la precisión de enfoque es algo muy importante en la calidad final de imagen obtenida por cualquier binomio cámara/objetivo y un factor absolutamente clave para poder aprovechar todo el potencial posible del Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T*.

Por su parte, el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH es en estos momentos el tercer mejor objetivo del mundo en su focal y luminosidad con respecto a calidad de imagen obtenida, pero su notablemente compacto tamaño y peso (335 g) bastante ligero (casi tres veces más pequeño y liviano que el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo- Distagon T* y que el Leica Summilux-SL 50 mm f/1.4 ASPH, ambos de dimensiones muy grandes y peso de 1 kg) para su máxima abertura, le convierten en una herramienta fotográfica formidable mediante los adaptadores adecuados para disparar a pulso con mucha comodidad en una amplísima gama de contextos, sobre todo en simbiosis con los fabulosos sensores de cámaras profesionales mirrorless formato 24 x 36 mm como la Sony Alpha 7, Alpha 7 II, Alpha 7R, Alpha 7S, Alpha 7RS, Alpha 7RIII (así como otras formato APS-C como la Fujifilm X-Pro 1, X-Pro 2, XT-1, XT-2, X100F, X-T20, XH-1, X-E3, X-A10. etc, y de formato Micro Cuatro Tercios como la Olympus OM-D E-M1 Mark II, OM-D E -M5 Mark II, Pen-F, OM-D E-M10 Mark II, OM-D E-M10 Mark III, EP M1, EP M2, Panasonic Lumix DC-GH5S, DCGH5L, DCGH5M, DCGH5, DCGH5A, DCGH5LGA, DCM-GH4AGC, DMC-GH4GC, etc ), con muy buenos niveles de estabilidad y confort, consiguiendo tasas muy altas de fotos perfectamente enfocadas y con extraordinaria calidad de imagen, algo que también ocurre con el imbatible en compacidad Summicron-M 50 mm f/2 Versiones 4 y 5 (195 g), cuyo potencial de rendimiento ópticomecánico (al igual que ocurre con el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH) la inmensa mayoría de fotógrafos no podrán tampoco utilizar al 100%, ya que una cosa son los gráficos MTF, los gráficos de líneas/mm, los interferómetros que funcionan con láser helio-neón, los softwares de diseño óptico, etc, y otra las situaciones fotográficas reales de la más variada índole.

José Manuel Serrano Esparza

 

adolfo

5 comentarios

  1. Ostras José Manuel. Muchísimas gracias por tu extensísima colaboración, de verdad.

    ¿ Qué, os animáis ? ¿ Veis como no es tan dificil ? No tiene que ser ni tan extensa ni tan ilustrada. Cualquier cosa interesante que encontréis por ahí y que a mi se me haya escapado, la podéis contar aquí como si fuera yo mismo.

    Muchas gracias otra vez José Manuel.

  2. Fantástico artículo. Hace poco compré el Sigma art 50 mm f 1,4 sabiendo que el Zeiss era algo superior. Todavía puedo sostener estas ópticas pesadas y no es un problema para mi, quizás debí esperar, ahorrar y comprar el Zeiss ya que el autofoco me resbala.

  3. Gracias, Carlos, por tus amable palabras.

    Con respecto a tus dudas, no creo que vayas a arrepentirte nunca del Sigma Art 50 mm f/1.4 que es un objetivo excelente, produce una gran calidad de imagen que a mi modesto entender podría calificarse sin ambages como notable alto y con un AF muy rápido, preciso y silencioso, con muy buena corrección del coma que quedará en valores insignificante a poco que diafragmes.

    Además, es un objetivo que ha sido diseñado haciendo muy abundante pruebas previas con cámaras sobre todo Canon y Nikon profesionales dotadas de sensores formato 24 x 36 mm con los que su simbiosis es muy buena.
    Lógicamente no alcanza los resultados de objetivos muy señeros de Carl Zeiss y Leica también de gran luminosidad en el terreno de las ópticas standard 50/55 mm (porque el coste de diseño, fabricación y producción en serie es mucho mayor para pasar de notable alto a sobresaliente que de flojo a bueno, y geométricamente mayor para pasar de sobresaliente a estratosférico), pero en fotografía real las cosas pueden igualarse mucho dependiendo de la habilidad, conocimientos y experiencia del fotógrafo.

    Por otra parte, aun siendo evidentemente un objetivo grande y pesado, el Sigma 50 mm f/1.4 DG HSM Art posee unas dimensiones y peso inferiores a las de los referentes y muy superiores en prácticamente todos los ámbitos imaginables (excepto en precio y velocidad y consistencia de AF, donde las cosas se igualan mucho y sólo el Leica Summilux-SL 50 mm f/1.4 ASPH es superior) Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo Distagon T* y Leica Summilux-SL 50 mm f/1.4 ASPH.

    Pero una cosa son los datos técnicos de todo tipo referentes a un objetivo y otra bien distinta el rendimiento que se pueda sacar del mismo en distintos contextos fotográficos, que dependerá de unapléyade de factores.

    En este sentido, también el Sigma Art 50 mm f/1.4 pertenece al exclusivo club de ópticas cuyo potencial de rendimiento óptico probablemente no pueda ser exprimido la inmensa mayoría de veces tanto por aficionados como por fotógrafos profesionales, ya que la calidad de imagen que puede llegar a dar es muy alta.

    Todo ha sido muy concienzudamente pensado por Sigma a la hora de diseñar y construir este objetivo siguiendo parámetros ” cost effective ” ( pero sin reducir la calidad ) de los que fueron pioneros Walter Mandler durante los años sesenta y setenta y Yoshihisa Maitani durante los setenta.

    No se puede pretender que el Sigma 50 mm f/1.4 Art obtenga el fabuloso bokeh del Otus 55 1.4 o del Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH que siguen la estela de ópticas muy míticas en esta faceta, muy caras y en las que buena parte de su fórmula óptica se epicentró en la preservación intencionada de ciertas aberraciones ópticas para conseguir tal rendimiento en las zonas fuera de foco, pero sea como fuere, el bokeh del Sigma 50 mm f/1.4 Art es muy bueno, más que suficiente para muchos fotógrafos profesionales y eficaz dando protagonismo a los temas o personas que se quiere destacar con respecto al fondo.

    Pese a no estar totalmente hecho en metal, es muy robusto, fruto de una sabia mezcla de composite de gama alta térmicamente estable (TSC)y metal.

    Y su fórmula óptica de nada menos que 13 elementos en 8 grupos constituye una significativa presentación de cartas credenciales, así como su muy cuidado y meticulosamente pensado y elaborado diafragma de nueve palas que genera un bello bokeh, obviamente no al nivel de buques insignia en esta faceta como el Takumar 55 mm f/1.8 Super-Multi-Coated, el Minolta M.C Rokkor 58 mm f/1.2 o el Olympus Zuiko Auto-Macro OM 90 mm f/2 (todos de enfoque manual) , siempre entendiendo además que la belleza del bokeh está siempre en mayor o menor medida impregnada de factor subjetivo en cuanto al criterio de cada uno, además de que dependiendo de los tipos de fondos el bokeh del Sigma Art 50 mm f/1.4 puede ser a veces no precisamente suave, con borders de contraste definidos (sin que ello altere las más veces la calidad final de la imagen ni distraiga con respecto al fondo) y en otras ocasiones es mucho más suave y armonioso.

    Es decir, la falta de competitividad del Sigma 50 mm f/1.4 Art con los objetivos de referencia en cuanto a belleza de bokeh y suavidad en las transiciones tonales no es en absoluto un problema (ni tampoco su a veces palpable fringing a plena abertura en las zonas desenfocadas) a la hora de obtener imágenes de muy alta calidad en los más diversos contextos, gracias a su compleja fórmula óptica en la que la sinergia entre su último elemento trasero asférico de doble cara (el más próximo al sensor) y los tres en vidrio de dispersión extra baja se revela decisiva.

    Y la explicación es bien sencilla: el Sigma 50 mm f/1.4 Art es un objetivo que pertenece al grupo de ópticas de élite con filosofía y fórmula optomecánica mayormente orientada a conseguir un impresionante poder de resolución y contraste para su precio que no supera los 1.000 euros (ciertamente un precio muy económico para todo lo que ofrece) a prácticamente todas las aberturas de diafragma y distancias de enfoque, a costa de preservar unos valores en torno al 1.4% en distorsión de barrilete y viñeteado de 1.6 de diafragma a plena abertura f/1.4 y 0.5 de diafragma (prácticamente inapreciable) a f/2 y la preservación muy concienzudamente estudiadade un muy pequeño procentaje de focus shift (desviación de enfoque) al diafragmar, pro sin trascendencia alguna a partir de distancias de enfoque a partir de aproximadamente 60 cm.

    No es la primera vez que ocurre ésto con ópticas profesionales standard de 50 mm, que tradicionalmente han sido el patrón de referencia de cada marca.

    De hecho, el Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH (tercer mejor objetivo 50 mm f/1.4 del mundo, sólo superado por el Zeiss Otus 55 mm f/1.4 Apo-Distagon T* y el Summilux-SL 50 mm f/1.4 ASPH) prioriza también sobre todo el poder de resolución y contraste, al igual que hoy por hoy la mayoría de objetivos standard de 50 mm f/1.4 de las diferentes marcas.

    Hay además muchísimo know-how óptico y astucia en el diseño de este objetivo, entre cuyos parámetros más importantes figuró siempre asimismo un incontestable centrado de los elementos ópticos y una reducción de la curvatura de campo a niveles insignificantes.

    El Sigma 50 1.4 Art es un objetivo excelente en cuanto a resolución y contraste, con soberbios valores en el centro ya a partir de f/1.4 ( y más que aceptablemente buenos en bordes y esquinas para lo que suele ser en ópticas standard de este precio), un loable incremento cualitativo a f/2.8 donde la calidad de imagen es ya soberbia y un ulterior salto cualitativo a partir de f/4, que es el diafragma en que el objetivo consigue su máxima calidad óptica (con una muy meritoria uniformidad de rendimiento entre f/4 y f/8, donde alcanza sus valores más altos en centro, bordes y esquinas, con una encomiable uniformidad de rendimientro pocas veces vista en un objetivo de esta focal, abertura máxima f/1.4 y precio).

    Y su corrección de aberraciones cromáticas es muy buena.

    Destaca también por su muy favorable distancia mínima de enfoque de 40 cm, mejor en esta faceta que el Zeiss Otus 50 mm f/1.4 (50 cm) y el Summilux-SL 50 mm f/1.4 ASPH (60 cm).

    Ni que decir tiene, Carlos, que con tu Sigma Art 50 1.4 puedes obtener resultados muy consistentes y con una notablemente mayor tasa de fotos con enfoque preciso disparando a pulso — gracias a su excelente en rapidez y precisión autofocus, cuya exactitud puede ser notablemente optimizada tanto con el Sigma USB Dock y firmwares cada vez mejores — y que destaca también por su apenas perceptible ruido — que con el Otus 55 mm f/1.4 de enfoque manual, además de ofrecer un rendimiento óptico a plena abertura verdaderamente muy bueno e insólito para un producto con un precio tan sumamente competitivo, al igual que su excelente captación de microcontrastes.

    Es decir, con este objetivo, Sigma ha entrado en la historia por méritos propios, al haber sido capaz de poder ofrecer a un precio muy competitivo, no superior a 1000 euros, un objetivo de 50 mm f/1.4 que es en estos momentos el cuarto mejor del mundo en su focal y luminosidad y que obtiene una gran calidad de imagen incluso a plena abertura f/1.5.

    Y con ello, Sigma ha conseguido dos grandes metas:

    a) Modificar claramente al alza su standard cualitativo óptico-mecánico, situándose entre la élite óptica de las empresas del sector fotográfico en el ámbito más exigente de los imaginables: el de los objetivos standard 50 mm f/1.4.

    b) Posibilitar el que muchos fotógrafos profesionales y aficionados avanzados puedan adquirirlo a un precio asequible, lo cual constituye un importante hito.

    c) La elegancia de formas, construcción mecánica y compleja fórmula óptica de este objetivo inicia de modo diáfano una nueva filosofía en la empresa fotográfica japonesa.

    Por tanto, Carlos, si no te parece mal, mi consejo es que te quedes con el Sigma Art 50 mm f/1.4 y con el cash flow que te sobra hasta llegar al Otus 55 mm f/1.4 (objetivo que juega en otra liga y auténtica ganga aunque pueda parecer increíble para las prestaciones que ofrece) inviertas en:

    a) Lomo ibérico de gama alta.

    b) Jamón Ibérico de Pata Negra Joselito Vintage ADN Guijuelo, tras nueve años a la espera.

    c) Empenada artesanal king size de zamburiña.

    d) Sobaos pasiegos y quesada de Ontaneda (Santander.

    e) Pulpo a la gallega con cachelos auténticos Doble-Gauss sin asféricos en A Pulpeira de Melide o si está muy lleno en Casa Gazpara.

    Todo a granel, sin consideración alguna al colesterol, y de postre toda la gama de quesos madurados de cabra y oveja El Bosqueño.

  4. Perdón, en mi anterior post,en el párrafo donde puse:

    No se puede pretender que el Sigma 50 mm f/1.4 Art obtenga el fabuloso bokeh del Otus 55 1.4 o del Summilux-M 50 mm f/1.4 ASPH que siguen la estela de ópticas muy míticas en esta faceta

    Quise decir:

    No se puede pretender que el Sigma 50 mm f/1.4 Art obtenga el fabuloso bokeh del Otus 55 1.4 o del Summilux-SL50 mm f/1.4 ASPH que siguen en esta faceta la estela de ópticas muy míticas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.