Despiadado conjunto de ceros y unos amargador de vidas.

Me ha hecho gracia este artículo en que la gente de Imaging Resource pide ayuda a su parroquia (que debe ser varios cientos de millones de veces más grande que la mía) para que le aporten todo tipo de “poltergueist” encontrados en el uso de adaptadores de todos los fabricantes para cualquier combinación posible de objetivo – cámara.

Y me ha hecho gracia pues toca un aspecto que yo temo particularmente y que va relacionado con el bi-principio metafísico asociado al software y que más o menos dice así:

  1. El principal objetivo y función del software que incluye cualquier artilugio moderno es amargarnos la vida con sus incompatibilidades con cualquier otro artilugio que también lleve software, llegando incluso al extremo de que a veces es hasta incompatible consigo mismo como tantas veces hemos comprobado con Windows Update o las cosas del Sr.Adobe con Camera RAW y DNG Converter, por ejemplo.
  2. El segundo objetivo y función del software es amargarnos la vida con actualizaciones continuas que te dejan con un “ay” en el alma hasta comprobar que acaban bien, cosa que muchas veces no pasa.

Concluiremos pues de manera irrefutable que el principal objetivo y función del software es “amargarnos la vida” y vive Dios que lo consigue.

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