La varicela, una plaga aún no erradicada, no señor.

Este es un tema muy peludo del que yo he hablado aquí más que una vez y del que hace mucho tiempo que tiré la toalla absolutamente derrotado. Pienso que es un tema no fácil, pero de resolución posible, y que los fabricantes no han querido abordar porque no les ha dado la gana. Un día si queréis montaremos un monográfico sobre ello.

En este domingo de pasión, porque todo enero es un mes de pasión, y no por las rebajas sino por la cuesta, os presento a un ingeniero que a pesar de que no tiene pinta de “ario”, jura que trabaja en las instalaciones de Leica en Wetzlar. En él se le ve luchando denodadamente con un sensor de una Leica M para limpiarlo de polvo y paja. La batalla dura 20 minutos, el ingeniero acaba derrotado, el polvo victorioso, y el cámara agotado al igual que la batería del móvil grabador.

Así es como presentan la cruel batalla en Dpreview:

La Sociedad Internacional de Leica ha publicado un video de un sensor de cámara que se está limpiando en el centro de servicio de Leica en la fábrica de Wetzlar en Alemania.

El video, tomado por el miembro Hari Subramanyam en su iPhone, muestra el proceso de comprobación de polvo en el sensor de su M (Typ 240) y luego su eliminación. Bueno, eso era lo que se suponía que debía mostrar, pero después de 20 minutos y 25 segundos, el video termina con el polvo victorioso y el ingeniero de servicio de Leica frustrado y deseando que no lo estuvieran grabando.

El ingeniero comienza por limpiar el soporte de la cámara antes de usar una aspiradora para aspirar el polvo y los residuos de las cuchillas del obturador. Una vez hecho esto, la función de control de polvo en la cámara se utiliza para detectar una cantidad de puntos de polvo. El kit de limpieza del sensor Pentax de goma en un palo se usa para eliminar el polvo, ya que el ingeniero explica que el proceso requiere paciencia y puede tomar desde diez minutos hasta una hora.

Finalmente, no podemos ver el sensor libre de polvo, ya que se necesitan varias veces y el cámara tiene menos paciencia que el ingeniero, pero el video muestra algunos pasos útiles en el proceso.

Y os presento esta breve crónica de guerra sin final feliz por varios aspectos que aparecen en el video y que creo interesantes y que vale la pena destacar.

  • ¿ Os habéis fijado el la espátula “gomoso-pegajosa” que utiliza el protagonista para despegar la porquería en el sensor y pegarla en una especie de “aironfix” pegajoso que tiene en la mesa ? Siempre me ha parecido un método que solo sirve para cuando desprecintas el artilugio y solo en la primera “imposición” del mismo en la primera parte del sensor. Todo lo demás me parece que solo sirve para trasladar la porquería de un sitio a otro del sensor, a veces agravado con la intervención de “aironfix” como intermediario. Yo es un sistema que solo he visto utilizar en la fábrica de Leica y parece que tienen mucha confianza en él pues es que utilizan en la cadena de montaje. ¿ Lo habéis utilizado ?, ¿ tenéis opinión sobre él ?
  • ¿ Os habéis fijado en como hace las fotos de prueba ? No solo pone un diafragma alto y enfoca a infinito, que eso lo hacemos todos, además mueve la cámara haciendo un barrido circular mientras dura la exposición. Eso está bien, pues minimiza la posibilidad que una mancha en la pared nos lleve a confusión. Me ha gustado.
  • ¿ Os habéis fijado la prodigiosa vista que debe tener el hombre ? Sin utilizar ninguna luz especial a simple ojo desnudo se empeña en encontrar cualquier micropartícula o micro mancha que aparezca en el sensor, y para ello lo mantiene al descubierto y plano sometido a la lluvia continua y cruel de micrometroritos que pululan siempre en el ambiente. Buena prueba de ello es que cada vez que monta el objetivo mira la pupila y le ve alguna motita que se apresura a quitar con un soplador sofisticado. Digo yo que si la pupila del objetivo, que siempre mantiene boca abajo, se ensucia, con mucha más razón se ensuciará el sensor si lo mantiene abierto y hacia arriba durante una mucho más larga inspección ocular.

Si, efectivamente. El polvo y la suciedad en el sensor, al igual que su limpieza, es una de mis mayores neuras recurrentes. Si yo tuviera que hacerla solo la haría en una sala limpia de esas donde se fabrican las obleas sensoriales, bajo una campana extractora con el más ultra alto vacío posible y vestido con un traje de astronauta del máximo nivel de protección. Aún así nunca me atrevería a hacerlo yo. Cuando no he tenido más remedio que pasar por el aro lo he confiado al Servicio Técnico de Casanovafoto, una tienda amiga en Barcelona en la que supongo que lo hacen con la misma profesionalidad que en el servicio técnico oficial y seguro que a un precio mucho más asequible.

Si, ciertamente es un tema que no está solucionado y los fabricantes mantendrán sin solucionar hasta que aparezcan las primeras cámara “mechanicless”, es decir sin espejo y sin obturador mecánico. Entonces ya no tendrán excusas.

Como dije al principio, si queréis, un día que me anime hablaremos largo y tendido de todo esto.

Nota tonta: fijaros si lo mío es neura que aún no hacía un mes que estaba on-line en el blog y ya me atreví a escribir esto. Hace 8 años de ello y está desfasado, pero las ideas primordiales siguen estando ahí.

Vale, para un domingo sin nada más que contaros, puede valer, ¿ no ?

3 Responses to Crónica de una batalla y una derrota: un ingeniero de Wetzlar luchando contra el polvo sensorial de una Leica – divertimento dominguero

  1. Matias dice:

    Sin barbijo que cubra la boca. Sin guantes de latex, sin traje que retenga las microfibras. Mal mal, 🙂

  2. Carlos dice:

    Por partes. Mi queridísimo hermano se hizo un viaje en blanco y negro por tierras tailandesas en aquellas épocas del carrete. Le revelé los rollos, que fueron muchos y la sorpresa fue que en todas las fotografías aparecía un borrón negro enorme y peludo debido a que una borra de tejido pasó de su bolsillo (donde llevaba algún carrete) a la cámara, se agarró en la ventanuca del obturador, alojada tras el espejo y no se soltó mientras cambiaba de carrete sin enterarse de lo que estaba pasando. Era curioso ver los elefantes compratiendo espacio con ese pedazo de ameba peluda, no había pincelito ni acuarelita suficiente para retocar aquello. Por tanto era y es perfectamente posible joder todas las fotografías si la Ley del Caos se hace valer incluso en una cámara de película.
    A tu pregunta de la gomilla adhesiva la he usado por recomendación ferviente de algún fotógrafo y nada más, prefiero siempre la es obilla y el alcohol adecuado porque hay manchas que se han disuelto sobre el sensor y la gomilla no las adhiere.
    Eso es lo que le puede pasar al mozo del vídeo que tendrá buena vista pero me da que se le escapa algo del método de limpieza.

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