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Los tiempos han cambiado y yo no me daba cuenta: ahora ya me gusta (el cielo me perdone) el sistema de estabilización en el cuerpo.

Al final hay que rendirse a la evideancia

Seguro que sabéis que yo no soy muy partidario de los sistemas de estabilización, y menos en el cuerpo que en los objetivos, y seguro que lo sabéis porque recordáis que no he perdido oportunidad de “despotricar” de ellos a la menor ocasión. El hecho de tener un tren de lentes bailando dentro del objetivo me mosquea un montón, pero el hecho de tener un sensor bailón simplemente me aterroriza. Yo vengo de una época en que la distancia y la colimación del agujero de la montura con el plano de la película se grababa a fuego en una carcasa metálica de magnesio o de titanio. Que todo eso haya sido reemplazado por elementos móviles manejados por micromotores astutos y encima en cámaras hipermegapixeladas donde la precisión debe ser de micras siempre lo he entendido como un elemento de enorme fragilidad y casi garantía segura de desalineamientos o fallos a plazos más cortos que largos.

Ayer, con motivo de la publicación del primer análisis de Germán Pierre sobre la Nikon Z7: Ftc 13-1-2019, estuve hablando un rato con él. Entre otras muchas cosas hablamos del IBIS y me vino a decir que es una gozada poder disparar en interiores a velocidades de entre 1/10 seg y 1/50 seg con la garantía de que las imágenes saldrán perfectamente nítidas o por lo menos perfectamente aprovechables, y más cuando uno va ganando años y perdiendo pulso. El que la imagen en el EVF no se mueva nada, también es de lo más gratificante. Él también era un poco de mi opinión, y él también está cambiando o ha cambiado esa opinión.

Hay dos frases que me dijo que me hicieron reflexionar mucho y que han sido la base para ese cambio de opinión mío.

  • Hoy las cámaras están hechas para que duren la garantía y poco más.
  • Tu aún piensas con mentalidad Hassel.

Ambas son verdad. Yo aún pienso (o pensaba) con mentalidad Hassel. Hace muchos años, pero tampoco tantos, con todo el esfuerzo económico que eso suponía te comprabas una Hassel y varios objetivos, trabajabas o jugabas con ellos unas cuantas décadas, y al final, si lo habías cuidado, tenías un equipo casi nuevo que funcionaba como el primer día, que no se había desactualizado y que podías poner en el mercado de segunda mano casi sin pérdida de valor.

En el mundo actual, viajando hacia ninguna parte pero a velocidad de la luz, el que cualquier producto, una cámara por ejemplo, pretenda durar décadas es una ilusión nostálgica que no tiene ningún sentido. Las cámaras están fabricadas, quizás incluso con obsolescencia programada, para que duren poco y además están fabricadas para que no puedan repararse o más bien para que la reparación sea inviable pues cuesta casi lo mismo que una cámara nueva. Eso no pasa solo con las cámaras, pasa con todo.

En este contexto el que yo me preocupe por el posible fallo del sistema de estabilización es una incongruencia. Lo mismo puede fallar el sistema de estabilización, que la placa base de la electrónica, que el obturador, o cualquier otra cosa que después de un presupuesto en el SAT correspondiente me haga decidir que lo mejor es tirarla y comprar otra. Ninguna cámara digital durará décadas, y si llegara a durar, estaría tan desactualizada que seguro yo mismo la habría cambiado ya por obsoleta. De eso también se van a encargar los fabricantes.

La estabilización es muy útil, funciona muy bien, y es de gran ayuda cuando disparamos a mano a velocidades comprometidas, cosa que es muy usual. Quizás la postura más inteligente es disfrutar de ello mientras dure, y olvidarse de todo lo demás. Ya se encargarán los fabricantes de que la renovemos por obsolescencia antes de que entre en siniestro total.

Y ya está. Esta es la pequeña reflexión con la que quería empezar esta madrugada de lunes.

Dice el saber popular que rectificar es de sabios. Bien, yo he rectificado, pero no soy sabio. Si lo fuera me hubiera dado cuenta mucho antes de que no se puede circular a la velocidad de la luz con un ancla aferrada al pasado. Que mi querida Madre del Amor Hermoso me perdone, nos proteja a todos y nos libre de todo mal, amén.

Mucha salud para todos.

Adolfo

Barcelona, 14 de enero de 2019, de madrugada.

Notas tontas:

1.- No hace tanto, yo era otra persona: Ftc 12-12-2018

2.- No hace tanto también los amazónicos chicos de Dpreview cambiaron de opinión: pasaron de considerar el IBIS como una ventaja o una cosa positiva a considerar de que su no existencia es una desventaja, un problema o un inconveniente. Parece un simple cambio de matiz, pero es un cambio de profundo calado.

3.- Aún así, no me digáis que un poco de miedo no da, ¿ verdad ? Pregunta: ¿ como se limpia un sensor bailón ? Respuesta: con mucho más cuidado aún que uno bailón.

adolfo

2 comentarios

  1. disfrutar de ello mientras dure, y olvidarse de todo lo demás.

    Gran frase. No hay que olvidar que estamos en la tierra de paso, y que no tiene sentido atesorar nuestros bienes materiales.

    Un abrazo!

  2. Totalmente de acuerdo con ese argumento, incluso en el muy optimista supuesto de que tu nueva cámara dure 15 años, quien te garantiza que encontrarás baterías de reemplazo (porque acabarán muriendo si o si antes de 15 años), o de que tendremos los mismos formatos de tarjeta? Estamos condenados a ir a la velocidad de la luz.

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