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LensTip analiza el Tamron 17-35 mm f/2.8-4 Di OSD, y yo os lo cuento.

– el lomo de la criatura –

Mi valiosísima e impagable contribución a este brillante artículo va a ser comunicaros que el cristalito puede ser vuestro por 600 dólares, lo cual espero llene de dicha y regocijo a todos los amantes del mundo APS-C en DSLR, que espero aún quede alguno aunque los fabricantes se hayan olvidado de ellos y me temo que para siempre, o casi.

Del resto de pequeños detalles sin importancia os podréis hacer una idea echando un vistazo a la versión google del apartado conclusiones, que incluye los “pros” y los “menos pros”

Pros:

  • construcción sellada,
  • Excelente calidad de imagen en el centro del cuadro.
  • buena calidad de imagen en el borde del sensor APS-C / DX,
  • falta de problemas graves de aberración cromática longitudinal,
  • ligera aberración cromática lateral,
  • no especialmente molesta aberración esférica,
  • bajo viñeteado en el sensor APS-C / DX,
  • buen rendimiento contra la luz brillante,
  • astigmatismo muy bajo,
  • falta de problemas graves de coma,
  • enfoque automático preciso,
  • Período de garantía de 5 años,
  • Buena relación precio-calidad y relación precio-rendimiento.

Contras:

  • viñeteado significativo en fotograma completo,
  • notable distorsión en el extremo más amplio del rango focal,
  • Enfoque lento, audible.

Cuando se trata del negocio óptico, es difícil sorprender a alguien como yo, una persona que ha probado a fondo la mitad de las lentes. Los lectores cuidadosos de mis pruebas ya saben que, aunque aprecio el rendimiento de los dispositivos inflexibles, construidos sin ninguna limitación en lo que respecta al peso, las dimensiones y el precio, me impresionan mucho más los instrumentos que, a pesar de algunas limitaciones, aún logran muy bien El Tamron 17–35 mm f / 2.8–4 Di OSD se debe contar entre ellos: su lista de ventajas es realmente impresionante y la lista de fallas es bastante corta. Dos de los defectos, a saber, la distorsión y el viñeteado, fueron fáciles de predecir. La única sorpresa negativa fue el ruidoso, zumbido del motor de enfoque automático, un dispositivo como algo de la época anterior. Afortunadamente, también fue preciso, por lo que no teníamos más razones para quejarnos.

Mi fascinación por esta lente tiene también una fuente diferente. Viajo mucho y asisto a menudo a diferentes eventos fotográficos. Como un apasionado del paisaje y un astrofotógrafo no me gustan los dispositivos pesados. Incluso si estoy impresionado por el rendimiento de lentes como el Tamron 15–30 mm f / 2.8 o el Nikkor o el Sigma 14–24 mm f / 2.8, no creo que me gustaría comprarlos, parecen demasiado onerosos, demasiado grandes, y no cooperan con los filtros normales. En comparación con estos, el Tamron 17–35 mm f / 2.8–4 Di OSD es pequeño, ligero y notablemente más barato. También cuenta con un hilo de filtro de 77 mm. Para ser honesto, no me importaría hacerme amigo por un período de tiempo más largo.

Y ahora ya si, solo para los viciosillos, hete aquí todos loa apartados que componen el análisis completo.

adolfo

Un comentario

  1. Este objetivo está diseñado para cámaras de formato FF (24×36) cubriendo desde angular extremo hasta el popular 35mm.
    Se da por hecho que también cubre el formato aps-c/dx, pero aquí nos quedamos en un equivalente 27-50 mm que tampoco es que sea muy interesante.
    Lo que sí resulta más relevante es que este objetivo parece que les ha salido mejor que el 10-24 mm 3,5-4,5 (este sí para formato dx/aps-c) el cual, en el mejor de los casos, obtiene un notable bajo en las diferentes pruebas que he leído, y notándose una diferencia de calidad según su probador.
    Supongo que se deberá al hecho de que, como ni los fabricantes de cámaras (Canikon) se preocupan de este formato (aps-c/dx), para qué lo van a hacer los terceros.

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