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La obsolescencia programa, y el ciclo de renovación: un ensayo poético de nuestro filósofo de guardia Thom Hogan

Mi nuevo Amo y Señor.

Precisamente ayer tuve un pequeño disgusto. Yo tengo un portátil Sony Vaio de 17” (mejor sería decir que tenía). Lo compré en el 2006 y con él he funcionado perfectamente para temas caseros y de fotos hasta que lo renové hace unos 4 años por el Dell que uso ahora.

Bien, pues ayer, después de más de un año sin usarlo, me di cuenta de que había sido declarado oficialmente muerto por obra y gracia de la obsolescencia programada softwariana. Funcionaba con Windows XP.

Pues bien, el antivirus ya no funciona, insulta, no se deja actualizar y la definición de virus indica que la última actualización es correcta y operativa y se hizo en junio del 2033. Ha enloquecido por completo.

El navegador, que es el Mozilla Firefox, tampoco tiene soporte para actualizar, pero ahora ya no entiende las páginas WEB que intento visitar. Lo primero me insulta con temas de certificados de seguridad que nunca he necesitado, y si le marco que haga una excepción, bien entra en la página WEB y se queda colgado, bien intenta leerla y aparecen garabatos y dibujos que bien podrían venderse como obras maestras de Pollock y Cía.

Pero es que en noviembre de 2018 funcionaba todo perfectamente, absolutamente todo. Era lento, si, pero iba todo bien. Solo hace de eso poco más de un año.

Y ahora me diréis, pero tío, ¿ donde vas tu con un ordenata de hace 14 años ? Hombre, a ningún sitio, ya lo se, pero hasta hace nada funcionaba perfectamente y era totalmente operativo. Ahora ha quedado definitivamente obsoleto por obra y gracia de la obsolescencia programada, y la verdad es que me ha sabido muy mal.

Apenas lo usaba, pero cuando íbamos a mis queridas montañas mi mujer lo usaba para navegar por internet, jugar y llevar las cuentas de la casa. Ahora ha quedado reducido a usar los antiguos juegos de Windows que ya no funcionan con Windows 10.  Será la primera vez que tengo que llevar al “punto verde” un artilugio que funciona perfectamente hasta que alguien ha decidido que ya no pueda hacerlo.

Por eso me sentido totalmente aludido cuando le he echado un vistazo al ensayo poético que acaba de publicar nuestro filósofo de guardia, Thom Hogan.

Habla precisamente de los cambios tecnológicos y de la velocidad de renovación o cambio, tanto por capricho como obligada.

La atenta lectura me ha llevado a sacar dos conclusiones, a cual más demoledora.

  1. Soy claramente un dinosaurio. Cuido mucho las cosas, y me duran mucho más de lo que es económicamente correcto: tengo un coche que funciona perfectamente, que apenas uso y que tiene 23 años y 85.000 Km. El portátil Sony me ha durado 14 años. Ningún electrodoméstico me ha durado menos de10 años. Y así sucesivamente. No soy digno de vivir en nuestra sociedad. Soy un peligro para “el Sistema”.
  2. Me ha sorprendido el ritmo de renovación que propone Thom. Está muy bien, pero, ¿ es compatible con la capacidad económica del pueblo llano ? En mi caso, ¿ lo sabe mi nuevo Amo y Señor José Luís Escribá, dueño absoluto de mi pensión ? Y lo que incluso es más importante, ¿ está preparado el cerebro humano medio o debe dedicar buena parte de su tiempo útil de vida a aprender y adaptarse a manejar cacharros nuevos que hace más o menos lo mismo pero siempre de forma totalmente diferente al modelo anterior ?

Efectivamente, soy un “dinosaurio”. ¿ Me creeríais si os dijera que me siento orgulloso de ello ? Totalmente desplazado y fuera de lugar, un verdadero bicho raro, pero estoy cómodo así.

Bueno, si os queréis calentar el coco, o simplemente filosofar sobre ello, aquí os pongo las bases y ya vosotros veréis.

adolfo

6 comentarios

  1. Estimado Adolfo.
    Hoy por la mañana yo también me he llevado un disgusto con mi ordenador sobre mesa Dell.
    Su sistema operativo era Windows 7 y me pilló desprevenido en torno al mediodía, después de toda la mañana de trabajo con el Word (ver. 2010), cuando literalmente se ha quedado colgado con la pantalla del monitor en negro.
    El monitor está perfecto, pues lo comprobé con otro ordenador sobremesa de mi hermano.
    Estos días me salía el aviso en pantalla de que el Windows estaba caducado, pero yo simplemente ignoraba el aviso.
    En fin, que tengo que pasar por el aro y comprarme otro.
    Sí, yo también creo que a mis 59 diciembre, ya no estoy para seguir el vertiginoso ritmo tecnológico actual, y mucho menos, a pasar por caja, como quien dice, cada quince días.
    ¿Donde iremos a parar?
    Un saludo amigo Adolfo y ánimo.

    • Eso de ponerse negra la pantalla también me ha sucedido a mí con el W-7. Se lo hice ver a mis dos retoños (ingeniero y matemático) y me dijeron que no pasaba nada…., que no le echara cuentas…, que era por el final de las actualizaciones de seguridad…., que si patatín que sin patatán….
      Lo cierto es que a los dos días ya fue cuando se empezó a volver un poco más loco, hasta que terminó diciemdome que ‘mi software no era original’. O sea, deduzco yo que todo era por que ‘me habian pillao con el carrito del helao’; con lo cual a Windows-10 de cabeza (por supuesto, también de gañotissss). El señor ‘Bill Gates y Compañía’ lo tienen claro conmigo (seis cinco) y con otros más que yo conozco.

  2. Hola Adolfo , instala un Linux ligero en tu Vaio , y tendras portatil14 años mas seguro.
    Saludos
    Pedro

  3. Caramba que es difícil ser delincuente. Bueno es un decir que si yo fuera en mi pais tercermundista. Este problema lo arreglo en 30 minutos Si claro lo que todos pensamos y nadie se atreve a decir. Una portatil de 12 años con windows 10 como dios no nos deja. y me funciona perfecto para lo que es capaz de dar. Es decir escribir cartas correos y hasta mostrar fotos. El tema no es el software es el hardware y creo que en general no tendrías problemas. Hay un windows 10 para pocos recursos.

    • Pues a mí siempre que ha venido cualquier técnico a casa y sin cobrar por horas, sino por obra o servicio realizados, ha estado con formateo e instalación más de 2 horas (la máquina manda, no el técnico). Ya he padecido otros formateos años antes y vengo de vuelta.
      Y ahora W-10 es un puñetero porque, aunque el harware valga perfectísimamente, cuando encuentra un controladorcito (software) que no identifica bien, ya no se instala y te obliga a formatear, con lo cual ya no te respeta todos los programas y archivos que tenías, y has de guardarlos antes de proceder a dejar el disco duro limpio (formateo).
      Nada más que en guardar todo lo que yo quería para que no se lo cepillara el formateo, después el propio formateo, y a continuación la instalación “Microsofiana de Bill Gates”, quienes No lo hayan sufrido en sus carnes desconocen absolutamente el tiempo empleado.
      Así es que todo aquel que haya pasado por lo mismo que yo Sí sabemos perfectamente el tiempo que conlleva, desafortunadamente no es 30 minutos…. Desde la grada se ve todo muy fácil, pero cuando se está en manos a la obra es otro ‘cantar’ (y no el del arriero de la famosa zarzuela).

      • Es cierto cuando hablo de 30 minutos lo digo por señalar un tiempo. Claro que instalar un sistema no significa 30 minutos Es solo un decir de tiempo. Puedes poner 30 o 300 minutos. el tema es que hacer en un caso así. A mí que pagué el sistema original de mi maquina. No voy a pagar dos veces. Eso es claro.

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