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Álvaro Méndez se toma 20 tazas de café bien cargado y pone prueba el estabilizador de la Fuji X-T4

Esquema conceptual: no miréis la marca.

Voy a ser sincero. Este aparentemente inocente artículo me ha supuesto un dilema moral de primera magnitud. Y ahora me preguntaréis el por qué, ¿ no ? Bien, pues enseguida os lo cuento.

  • Iba a empezar el artículo así:

En este análisis nuestro querido dúo dinámico nos muestra las habilidades estabilizadoras de la Fuji X-T4 y es el complemento perfecto, por aquello de las comparaciones odiosas, al exhaustivo análisis que ya hace unos días nos presentó Hugo Rodríguez sobre el mismo tema pero con la Olympus E-M1 Mark III.

  • Pero también podría haberlo hecho así:

En este análisis nuestro querido dúo dinámico nos muestra las habilidades estabilizadoras de la Fuji X-T4 y si os parece bien lo podéis complementar, por aquello de las comparaciones odiosas, con el exhaustivo análisis que ya hace unos días nos presentó Hugo Rodríguez sobre el mismo tema pero con la Olympus E-M1 Mark III.

Veréis que ambas presentaciones se parecen, pero no exactamente iguales.

Incapaz de resolver el dilema, pues a los tres los aprecio mucho, decido salomónicamente trasladaros la patata caliente a vosotros para que escojáis la presentación que más os apetezca, y así me lavo las manos, como Poncio Pilatos, pero ahora con hidrogel de alcohol.

Nota tonta:

Esto es estabilización, y lo demás son puñetas: Ftc 5-3-2012

 

 

adolfo

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