0

Álvaro Méndez prueba el kit ultra compacto de micros inalámbricos Saramonic Blink 500 B2.

¿Alta fidelidad de excepción?

Y yo, ajeno a todos estos arcanos del video, me quedo mudo de pura e incompetente emoción.

Nota tonta de un ignorante sordo: los que estamos al borde del Sonotone agradecemos enormemente una riqueza en la gama de agudos. Con el micrófono Rhode de cañon ahí están, sin embargo con el mirófono de solapa los agudos desaparecen y suena mucho más empastado. ¿El micrófono es malo?, no, pero está muy alejado de la línea de la boca y es en esa línea donde los agudos están presentes, pero un palmo por debajo y por detrás no llegan y se pierden. Es lo mismo que pasa con los locutores y tertulianos en la tele. Los técnicos de sonido deben ser siempre jóvenes y eso apenas lo notan, pero los que ya tenemos mucha historia si que lo notamos y lo echamos en falta. la comprensión es mucho más dificil y es desesperante explicarle a un oyente normal que oimos un volumen suficiente (presión sonora) sin embargo no entendemos nada. Es como si tuvieramos la cabeza metida debajo del agua. Eso me ha puesto más de una vez “de mala leche”, pero esa es otra de mis innumerables guerras perdidas.

adolfo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.