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Elucubraciones en el día previo a la entrada del otoño: divertimento metafísico dominguero.

En este domingo de pasión y a punto de empezar el otoño mí atribulado espíritu se alegra porque por lo menos hasta el verano próximo “la monstruosa calor” nos dará un respiro y podremos vivir sin ir todo el día chorreando grasa.

Se van “los calores” y vienen “los colores”. Los fotógrafos estamos de enhorabuena.

Benasque 2017 – Reflejos, un clásico donde los haya: coño, pero a mi me gustó hacerla.

No sé si este año me atreveré a subir al Valle de Benasque. Los factores en pro y en contra están muy equilibrados como veréis a continuación:

A favor:

  1. Mi mujer y yo somos personas de riesgo y allí no tenemos cobertura de nuestra Mutua Médica. El Hospital más cercano de la Seguridad Social está en Barbastro, a dos horas de Benasque.
  2. Si las cosas se ponen feas tenemos miedo de quedarnos confinados allí y no poder volver.
  3. Mi coche es viejo, ya lo sabéis, y solo puede circular por Barcelona los fines de semana.
  4. Además ahora tiene una avería y no sé si lo podrán arreglar o tendré que empezar un Vía Crucis por los concesionarios a ver quién me vende una pegatina ecológica adosada a un coche de gasolina como los de siempre: la pequeña batería y el motorcito eléctrico asociado es la mentira que sirve de excusa para la pegatina.
  5. Mi padre está muy mayor, tiene casi 97 años, está en una residencia, y acaba de de la COVID-19, razonablemente bien y sin secuelas visibles, salvo que no se tiene en pié. Me da “yu-yu” dejarlo solo.
  6. Mi suegro tiene 90 años, toda la vida ha fumado y no tiene pulmones. Mi suegra tiene 88 y ambos viven en su casa. Son razonablemente autónomos, pero necesitan mucha asistencia.
  7. Sin querer reabrir un debate ya cerrado, cada día nos da más miedo que si subimos al pueblo a la vuelta nos encontremos con una feliz familia viviendo dentro de nuestro piso habiéndose apropiado de toda nuestra vida.
  8.  Soy presidente de mi comunidad de vecinos y estamos en pleno papeleo para gestionar unas obras de rehabilitación de fachada que tenemos que hacer obligatoriamente.

En contra:

  1. Allí es donde mi mujer y yo somos absolutamente felices.
  2. Allí es donde mi mujer y yo somos absolutamente felices.
  3. Allí es donde mi mujer y yo somos absolutamente felices.
  4. Allí es donde mi mujer y yo somos absolutamente felices.
  5. Allí es donde mi mujer y yo somos absolutamente felices.
  6. Allí es donde mi mujer y yo somos absolutamente felices.
  7. Allí es donde mi mujer y yo somos absolutamente felices.
  8. La vida sigue, los años buenos que nos pueden quedar pasan, y ya no volveran.

¿Que hacer? Jo, menudo dilema.

adolfo

4 comentarios

  1. Me pongo en tu piel Adolfo y creo que es una decisión difícil.
    En cualquier caso, ánimo y fuerza mental.
    Un abrazo desde Canarias.

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