1

El alemán, Manolo Laguillo y Schneider-Kreuznach: una digresión aberrante de una mente atormentada, la mía.

El profe unos años después.

Dedicado a mi amigo Jordi.

No me digáis que soy “un hacha” poniendo titulares, ¿no?

Cuando yo era joven, bueno, en realidad menos viejo, porque yo he sido viejo desde que nací, hice con un amigo un cursillo de fotografía de Gran Formato en la prestigiosa escuela de fotografía Gris Art de Barcelona. El profe fue Manolo Laguillo, singular personaje que en la clase práctica nos llevó al Auditori de Barcelona, entonces en construcción, y recuerdo que fotografiamos la inmensa marquesina de la entrada desde abajo con una cámara de campo enorme y una placa polaroid de por lo menos 20x30cm. La gracia era bascular y desplazar para sacarla totalmente enfocada en un plano con un ángulo imposible, y lo conseguimos.

Tengo su libro “El Sistema de Zonas” dedicado con fecha de Abril del 1993.

Bien, pues el profe tenía cultura germánica o por lo menos dominaba el alemán con soltura nativa y era una verdadera delicia oír como pronunciaba «palabros» imposibles como Schneider-Kreuznach, Voigtländer y similares.

Pues ya está, con este introito totalmente prescindible averigüe el agudo lector el porqué esta quasi chorrada me ha hecho tilín y me ha hecho viajar en el tiempo, y encima es la causante de que os de la tabarra con ello. 

¿Lo habéis averiguado ya? Parece mentira la musicalidad, hasta sensualidad, con la que puede sonar un idioma tan ario y paralelepípedo.

Si, si, han picado antes que yo:

adolfo

Un comentario

  1. Tu pequeña historia con Manolo Laguillo es más interesante que la de los DPR.
    Pd: Tambien tengo el libro. Muy bueno, corto y claro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.