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La maldición de La Torre de Babel: alegoría sobre uno de los tres factores que dividen el mundo.

La Torre de la discordia.

El cielo “confusor”

Premisas tontas:

El cielo confunda al que se le ocurrió confundir las lenguas en la Torre de Babel para castigar la soberbia humana.

El cielo no puede ser confundido porque fue exactamente al cielo a quien se le ocurrió la idea de confundir las lenguas. Fue precisamente el Dios del Antiguo Testamento que más que parecer un venerable anciano con pantuflas se asemejaba a un Zeus cabreado y vengativo.

Total, que menuda faena nos hizo, pero bueno, ya está bien de blasfemar.

Preguntas más tontas aún:

¿Vosotros creéis que si en el mundo todos habláramos el mismo idioma, no hubiera religiones y no existiera el dinero iríamos tanto “a la greña”?

¿Y a que viene todo este introito incomprensible y totalmente prescindible, Adolfo?

Pues lo entenderéis enseguida.

¿Os imagináis lo que costaría la “Insatiable Insert Coin Continously Creative Cloud” si mi amigo Shantanu Narayen tuviera que contratar a un nativo de todas las lenguas del mundo para traducir todos sus softwares cada vez que saca una nueva versión?

Otra alegoría:

 

adolfo

Un comentario

  1. en el preciso momento de disponer de un traductor de alto nivel en el bolsillo todo el día, se unificaron las lenguas. Ahora, tanto si vas a china como rusia, mediante el telefonillo te comunicas perfectamente, entonces, de qué ha valido la pseudo-unificación? pues pa darnos cuenta de que no valemos ni pa sobras

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