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El juicio de Dios: una digresión impertinente para la madrugada de un lunes que además es jornada de reflexión.

¿El bueno, el feo o el malo?

Hechos probados:

Como ya me conocéis bastante no tengo ningún reparo en confesar que si bajo una tortura insufrible me obligarais a posicionarme ideológicamente diría que soy un tipo de centro izquierda. Aun conservo la ilusoria idea de que algún político de esta tendencia y aunque solo sea algunas veces actúan por ideología en lugar de movidos por intereses partidistas con el único objeto de mantener “el poder”.

Nuestro gobierno de centro izquierda acaba de aprobar, de tapadillo, la medida de suprimir la reducción por declaración conjunta en el IRPF a partir del año próximo. Lo ha hecho ahora porque en la vorágine de las votaciones de la comunidad de Madrid el asunto ha pasado totalmente desapercibido.

En todos los tabloides argumentan que el motivo esgrimido por el gobierno es incentivar el trabajo de la mujer, como si esa compensación fuera motivo suficiente para que un miembro de la pareja (normalmente la mujer) se quedara en casa a cuidar de los niños.

Algunas reflexiones:

Todas las parejas jóvenes y no tan jóvenes se ven obligados a trabajar los dos, y no solo por la realización personal y profesional, sino porque uno de los sueldos, si no más, se dedica a pagar el alquiler o la hipoteca de la casa donde viven.

Es evidente que si dos personas trabajan y tienen un sueldo más o menos similar deben declarar el IRPF de forma separada pues si lo hacen conjuntamente la suma de los dos sueldos contada al “marginal” hace que tengan que pagar mucho más sin que la compensación por matrimonio lo compense en absoluto.

¿A quién beneficia pues la nueva norma? Pues al gobierno, que así sacará unos cuantos miles de millones más en impuestos para engrosar las arcas públicas.

¿A quién perjudicará la medida? Pues normalmente a matrimonios ya mayores que ahora sean pensionistas sobre todo cuando la mujer, por las circunstancias que sean, no haya trabajado nunca y por lo tanto no tenga retribución alguna ni pensión ni ayuda de ningún tipo.

Por lo tanto “la excusa” de que el motivo de esta supresión es para incentivar el trabajo de la pareja, o al menos no motivar que un miembro de la misma se quede en casa, es, como mínimo, peregrina y totalmente fuera de lugar.

Corolario:

Da la puñetera casualidad de que mi mujer y yo nos encontramos en el caso descrito anteriormente. Ambos tenemos 66 años y ella, por razones que ahora no vienen al caso, no ha trabajado nunca. Nuestros ingresos son exclusivamente de mi pensión y de un plan de pensiones que teníamos todos los empleados de Telefónica al que fuimos aportando en toda nuestra vida laboral. Tenemos también unos cuantos productos bancarios que son los ahorros de toda nuestra vida y que tal como están los tipos de interés no nos dan ningún ingreso.

Solo para que tengáis una referencia, en el IRPF de este año, que corresponde al 2020 y que yo ya he presentado, el resumen que da el borrador de nuestra declaración es este.

  • Declaración conjunta: a pagar 415€
  • Declaración individual: a pagar 1.580€ (yo), a cobrar, 101€ (mi mujer)

Entenderéis que esté la mar de contento para los siguientes ejercicios. A mi mujer de 66 años este “palo” no la va a incentivar para buscar trabajo, ¿verdad que no?

Estos números los tiene Hacienda (porque los hace ella misma) y los tiene de todos los españoles. A la Ministra del ramo le deben haber brillado los “ojillos” de puro placer al ver la suma, y les ha faltado tiempo para proclamar una ley. Mientras, las grandes fortunas, el impuesto de sociedades, y el inmenso fraude fiscal siguen como siempre y por los siglos de los siglos, amén.

Moraleja:

Puedo llegar a entender que el gobierno de turno necesite sacar dinero de debajo de las piedras, pero no entiendo que se le haya ocurrido hacerlo de esta manera.

La gente de centro izquierda, y supongo que todos, llevamos mal que nos quiten parte de los pírricos ingresos que tenemos después de toda una vida trabajando y cotizando, pero llevamos mucho peor que nos engañen tomándonos por imbéciles y haciéndonos creer que encima nos hacen un favor.

Mi trasfuguismo a “mirrorless” se aleja aún un poco más. Es “la política”, idiota.

adolfo

7 comentarios

  1. Adolfo no te amargues por tener un equipo mirroless, son un invento comercial, si bueno, pero en definitiva, un invento para provocar justo lo que te pasa a ti, una necesidad donde no la hay. Con tu formidable reflex, no horas peores fotos, es mas podría pasar que con el cambio las hiciese peores, no serias el primero y conozco varios fotógrafos profesionales, que se han arrepentido con el cambio.

  2. Decían antaño allá en el terruño que “sarna con gusto no pica”.
    ¡A tragar carros y carretas de estos niñatos nacidos en democracia!.

    Cómo me alegra, primito hermano,
    Cómo me alegra, primito hermano,
    Cómo me alegraaaa,
    Comer jamón serrano, de pata negraaaa.

  3. Pagar impuestos no es malo, al contrario. Lo mal es como se administran luego y lo pero cuando se roban, de eso en España sabemos mucho.

  4. A ver si lo entiendo, señor presidente….
    Hasta por morirme debo pagar el 21 %….
    A ver si lo entiendo, insisto.
    Alemania tiene 80 millones de fulanos y 150.000 políticos; España, 47 millones y 445.000 políticos, sin contar asesores, cómplices y colegas.
    O en Alemania faltan políticos, o aquí sobran. Si en Alemania faltan, apenas tengo nada que decir. Si en España sobran, tengo algunas preguntas, señor presidente.
    ¿Para qué sirven 390 senadores con una brillantez y eficacia política mediocres?.
    Subpregunta: si un concejal de Pajilluelos del Biberón, por ejemplo, necesita contratar a 15 asesores…. ¿para qué puñetas sirve ese concejal, aparte de para dar de comer a numerosos compadres y parientes?. ¿Para qué sirven 1.206 parlamentarios autonómicos y 1.031 diputados provinciales?. ¿Sabe usted lo que cobra toda esa gente?. ¿Y lo que come?. Ese tinglado regional, repartido en 17 chiringuitos distintos, duplicados, nos cuesta al año 90.000 millones de euros. Con ahorrar la mitad…. Eche usted cuentas, señor presidente, que yo soy de letras.
    En vista de eso, ¿cómo es posible que el Gobierno de este rebaño de sanguijuelas y sanguijuelos le endiñe a las familias y no a ellos?, ¿que en vez de sangrar a esa chusma se la endiñe a la Dependencia, a la Sanidad, a la Educación, a la Cultura, al pequeño Comercio, a las Familias?, ¿a la gente que de verdad lucha y trabaja, en vez de a esa casta golfa, desvergonzada y manifiestamente incompetente?.

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