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¿Puede ser un viaje de retorno a Barcelona una tortura psicológica y física?

Frío, efímero, y precioso.

Bueno, pues ya estamos en Barcelona. Abandonamos aquel paraíso montañero por la amenaza de nevadas copiosas en una cota cada vez más baja y salimos ayer miércoles, mucho antes de lo previsto, para poder estar en Barcelona el 1 de Diciembre, donde tenemos una visita médica programada e ineludible en la que yo tengo que acompañar a mi suegro (92 años) a que le hagan un pequeño apaño.

La carretera normal de salida de Benasque (Benasque-Seira-Campo-Graus) está cortada por obras y no hay más remedio que salir por la N260 de Castejón de Sos – Las Paules – Pont de Suert – Benabarre – Alfarrás. En esa carretera hay dos pequeños puertos de montaña de 1.400 metros y la cota de nieve esperada era precisamente esa, 1.400 metros.

El lunes por la noche empezó a nevar y llegó a cuajar en el mismo Benasque, a 1.100 metros. Antes de ir a dormir miré la página de incidencias de la DGT y ponía que en la N260 era obligatorio el uso de cadenas. Yo las tengo, pero no las he puesto nunca y ya no tengo edad para empezar experimentos traumáticos. Supuse que nos habíamos quedado encerrados en Benasque por no se cuanto tiempo.

La mañana del martes me levanto muy temprano y al mirar por la ventana veo todo el pueblo y sus montañas nevadas. Nieve recién caída y sin gota de aire. Ya no nevaba y estaba todo en calma, con ese silencio sobrecogedor que tienen los paisajes nevados. Estaba todo precioso. Miro también las incidencias de la DGT y todo el camino no había alertas. Eso quería decir que estaba razonablemente limpio. Como ya lo teníamos todo preparado y la casa limpia decidimos intentarlo.

La carretera estaba limpia, pero el camino, además de más largo de lo normal, fue una verdadera tortura en tos etapas.

  • Segunda parte: de Alfarrás (Lleida a Barcelona).

En Alfarrás nos recibió un furioso huracán con lluvias continuas y a ráfagas miles de litros por segundo. La visibilidad era muy reducida, el diluvio era tremendo, y ni con los limpias a tope lograbas ver prácticamente nada. Con altos y bajos la cosa duró hasta Barcelona. Fue muy pesado y en algunos momentos bastante peligroso. La verdad es que llegué muy cansado. Esa fue la tortura física, pero no fue la peor.

  • Primera parte: de Benasque a Castejón de Sos, Las Paules y Pont de Suert

Desde Benasque a Castejón de Sos y después en los 30-35Km del Eje Pirenaico Castejón – Pont de Suert la carretera no solo estaba limpia sino además seca. La carretera asciende y desciende a los puertos con millones de curvas y atraviesa zonas boscosas con montañas al fondo en todas direcciones. Como dije antes no nevaba, ni hacía aire, pero el cielo estaba muy nublado con esa tonalidad gris oscura preciosa. El viaje en este tramo fue una verdadera tortura. El paisaje no solo era precioso, era lo siguiente. Había puntos en los que encima había cierta niebla bastante espesa y yo, mirara donde mirara, veía fotos. Había encuadres en que se veían cuatro planos: el primero niebla, el segundo árboles con su contraste de negro abeto y nieve blanca en las ramas, el tercero la montaña, con un blanco total y uniforme, y el cuarto el cielo con un gris oscuro que contrastaba con la montaña. He visto nevar muchas veces en mis queridas montañas, pero os juro que aquella zona boscosa con nieve recién caída, sin viento, y con un cielo que parecía puesto ahí por un director de fotografía, era sobrecogedor y de una belleza indescriptible. A cada curva veía una nueva foto, y yo al volante y con todo empaquetado en el maletero. Esa fue una verdadera tortura psicológica y el cuerpo me pedía volverme para atrás a cada curva. Fue tremendo y tanto mi mujer como yo lo pasamos muy mal, ella menos, pues el implicado en toda esta historia era su padre, pero yo os juro que en aquel momento odié profundamente a mi suegro con toda mi alma. Esa fue la tortura psicológica, una tortura cruel e insoportable de la que aún no me he recuperado.

  • Moraleja:

Sé que este tipo de ocasiones hay que cazarlas al buelo porque nunca sabes cuándo va a pasar el siguiente tren, ni tampoco si vas a estar en condiciones de cogerlo, pero uno no está solo en este mundo y las circunstancias (condiciones de contorno que dirían los Medallas Field) condicionan más que nuestros propios deseos.

Es por eso que le pido a mi querida Madre del Amor Hermoso me conceda en otra ocasión un escenario similar que yo pueda intentar plasmar y al menos disfrute intentándolo. Amén.

¿He dicho ya que odio a mi suegro con toda el alma? Si, verdad, pues eso.

Como veréis aquí en vivo y en directo la magia dura poco:

adolfo

3 comentarios

  1. DICCIONARIO de la R.A.E.

    odio.-
    Del lat. odium.

    1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.

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