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Las aventuras de los nuevos Xiaomi MIX

Martin Cooper: el culpable de todo

Venga va, vamos a imaginar y a contar.

  • Imaginemos que el nuevo Xiaomi MIX equipa un sensor de 50 Mpixels.
  • Nos dicen que el objetivo óptico telescópico puede proporcionar un aumento de x15, y la imagen proyectada por ese fabuloso objetivo de lente líquida llenaría toda el área del sensor.
  • Nos dicen que mediante ampliación digital puede llegar a x200.
    • Eso quiere decir que el aumento digital es de 200/15 = x13,33.
    • Eso quiere decir que la imagen realmente tendría 50/13,33 = 3,7 Mpixels.
  • P- ¿Podría una imagen así tener suficiente calidad?
  • R- Hombre, cuando empezaba esto de lo digital resoluciones del orden de 5 Mpixels daban el pego, ¿no?, y en caso contrario no hay problema, la IA que sin duda habitará dentro del telefonillo inventará el resto y no notaremos ni la más mínima diferencia con una imagen tomada con una GFX 100S.

Pero la pregunta no es esa, no señor. La pregunta sería algo así.

  • P- ¿Podría una persona normal tener el pulso suficiente como para tomar una imagen x200 y que no saliera movida?
  • R- Hombre, seguramente no, pero en ese caso tampoco hay problema, la IA que sin duda habitará dentro del telefonillo compensará cualquier movimiento en los 25 ejes posibles y dotará al objetivo de una estabilidad superior a la conjunta del Hubble, el James Webb y una gallina juntos de forma que no notaremos ni la más mínima diferencia con una imagen tomada con una GFX 100S soldada con grafeno a un tanque ruso.

Para especular, debatir, charlar, e incluso razonar, la excusa perfecta está en:

Sapos y culebras es lo mínimo.

Digresión enloquecida: esta mañana he tenido un conato de incidente. Iba yo con el carrito de la compra cargado hasta los topes cuando un mozuelo a buen paso y con la nariz pegada al teléfono y los dedos enloquecidos sobre la pantalla me ha arrollado estrepitosamente. Yo he tenido mala suerte pues en aquel momento lo que me hubiera gustado es que al susodicho mozuelo se le hubiera caído el telefonillo al duro suelo convirtiéndose en una papilla tecnológica incandescente. No ha sido así, el mozuelo solo ha trastabillado, ha hecho un quiebro, y con una insultante mirada de desprecio hacia mi persona por haberme interpuesto en su camino ha seguido como si nada aporreando el teléfono con más ímpetu aún. A mi no me ha pasado nada, pero eso no ha hecho más que reiterarme en mi postura de que sin telefonillo seríamos todos más felices. Soy un dinosaurio, lo se, pero soy un dinosaurio feliz.

El uso es estupendo, el abuso es patológico. Si cuando se inventó el vino toda la humanidad se hubiera puesto de forma permanente al borde del coma etílico, seguramente ahora no tendríamos que preocuparnos por la COVID.

 

adolfo

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