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Otto Stern, Walther Gerlach, Zenón de Elea, Thomas Young…….. y Richard Feynman mirándolo todo: una interesante historia para el primer día de vacaciones de muchos.

¿Existirá alguna playa cuantica?

Ayer demostré claramente y sin lugar a dudas que soy un iluso: Ftc 30-7-2022/, y hoy puedo asegurar que sigo siéndolo, pues he obtenido el mismo resultado: nada serio que contaros.

¿Qué ha cambiado de ayer a hoy?, pues muy poco, quizás que sea el primer día de vacaciones para muchos de vosotros.

Y eso me hace preguntarle, cáspita, ¿también los malvados merecen vacaciones?, y me he puesto a pensar en algunos personajes que tiene mucho que hacerse perdonar.

  • ¿Shantanu Narayen?: no tiene perdón posible. Ha sido el inventor de la Increible Insert Coin Continously Creative Cloud y ahora incluso el infierno es por subscripción.
  • ¿El Sr.Canon?: veamos, sus pecados son tan grandes, sobre todo contra mi persona, que es muy difícil que obtenga el perdón. Tal vez si una hormiga fuera dando vueltas a la Tierra continuamente y por el mismo camino, cuando por desgaste la partiera en dos mitades, cabría la posibilidad de concederle el perdón. Largo me lo fiáis, vive Dios. Sin embargo tiene la posibilidad de ganarse la Indulgencia Plenaria de inmediato, solo debería hacerme el EF 24-70F2,8-4L IS USM mejor de la historia, así que está en su mano.
  • ¿El Sr.Microsoft?: es menos grave que el Sr.Canon, pero también lo tiene muy difícil. El 30% de las tareas teloneras que ejecuta Windows 10 son para espiar a los usuarios, pero lo que ha hecho con Windows 11 al incompatibilizarlo con el 80% del parque de PC’s del mundo, ha sido el colmo. Si no rectifica no habrá perdón para él.
  • ¿El Sr.Google?: su avidez de recopilar información para luego venderla al mejor postor lo sitúa entre mafioso y terrorista, así que por mí, al Averno de cabeza.
  • Pedro Sánchez: su super EGO, autoestima y taimadez son tales que no podrá entrar por las puertas de Cielo hasta que adelgace lo suficiente como para dejar de flotar en olor de multitud en todas sus intervenciones.
  • ¿Rodríguez Feijóo?: jo, pero que bien estaba en su amada y añorada Galicia. Ahora va a tener que pasarse todas las vacaciones cepillándose los dientes después de tanto insultar. Es una pena que el camino que le han marcado sea el de la transmutación en el insultante (que no exultante) Pablo Casado que en “gloria” esté.
  • ¿Qué decir del nuestro, de Pere Aragonés?: este tiene que hacerse perdonar el ver la vida a través solo de un tele largo con multiplicador donde al fondo solo hay un cartel que pone “Bienvenido a Ítaca”. Es una pena que un gobernante solo lo sea de menos del 50% de la gente a la que gobierna, por eso tiene su pequeño país hecho unos zorros y ni siquiera quiere darse cuenta.

Podría seguir así un buen rato pero es mejor que lo deje pues me estoy metiendo en un jardín del que igual salgo mál parado. Que cada cual continúe la lista según sus preferencias, os aseguro que hay para todos.

Entre tanto os dejo con un par de entretenimientos sacados de Xataka:

El primero habla de los insondables misterios de la física cuántica, y naturalmente es incomprensible.

El segundo es un invento que se llama Battery Savers y después de dos lecturas he llegado a entenderlo. Hombre, no es nada del otro mundo, pero está bien.

Eso me recuerda una anécdota universitaria que a mí me hizo mucha gracia y al profe ninguna.

En la Escuela de Ingeniería Industrial teníamos un pequeño Reactor Nuclear (ya hace tiempo que no está). El 4º año teníamos una asignatura que se llamaba Energía Nuclear. Un día nos llevaron de paseo a ver el Reactor. Nada de ponerlo en marcha ni nada. Simplemente medimos la radioactividad de varios isótopos encerrados en pequeños contenedores de plomo para determinar algún parámetro que ahora no recuerdo.

Por allí encima de la mesa había perdida una pila normal del tipo AA. Yo la puse encima del contenedor de uno de los radioisótopos. Entonces vino el profe y me preguntó: ¿qué haces? Y yo le respondí que “una pila atómica”. A mi me pareció la mar de divertido, pero al hombre no le hizo ninguna gracia. No tenía sentido del humor, yo ahora tampoco. Aún así aprobé la asignatura con un notable. Es que eran muy buena gente.

adolfo

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