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Muy feliz 2023 para tod@s:

Segunda y más dura Estación de Penitencia

Cumplida ya para mí la más penosa de las estaciones de penitencia del año, que coincide con la noche de fin de año, os voy a contar una breve historia para que los que pensáis que soy un tío muy raro comprobéis que os habéis quedado cortos por un buen trecho.

Efectivamente, mis horarios, o mis ritmos circadianos (que dirían los cultos) están profundamente alterados respecto a la media de la población normal. Lo que voy a contar a continuación solo lo hago porque tengo a mi abogado al lado y además si alguien me denuncia lo negaré todo y alegaré violencia de género al distinto.

Me suelo levantar sobre las 5 de la mañana. Inmediatamente me pongo con el Blog para que a la hora en que se levanta la gente normal ya tengáis algo que llevaros a los ojos. Sigo con ello hasta más o menos las 9, donde hago un parón para desayunas con mi mujer que se habrá despertado para entonces. Después del desayuno sigo un rato con el Blog y según la actividad que haya puedo estar una hora más o incluso hasta las 12, en que empiezo a preparar la comida. Desde que me prejubilé mi mujer no ha vuelto a entrar en la cocina. Es algo que le debía y que además me gusta hacer.

Solemos comer a horario Francés, entre las 12:30 y la 1:00. Nos acostumbramos a eso cuando mi padre estaba en la residencia. Era la hora a que comían allí, y cuando lo traíamos a casa no quería que notara el cambio. Ahora ya no está con nosotros, pero seguimos así y nos va bien.

Por la tarde, entre 1:00 y 1:30 me pongo a dar el repaso de tarde al Blog. Si hay alguna cosa nueva escribo la correspondiente reseña y si no, después de haber repasado las WEB habituales, cierro la sesión y lo dejo hasta la mañana siguiente. Eso suele pasar sobre las 2:30 de la tarde.

En casos excepcionales: CES, CP+ Photokina, o presentaciones por libre mi jornada laborar puede ser continua de 5:00 AM a 7:00 PM, pero es muy raro. Lo normal es que desde las  5:00 AM a las 2:30 PM tenga suficiente. Si, aunque no haga nada y solo cuente chorradas, llevar el Blog me exige unas 8 horas al día y cada día.

Vale, es verdad, algún día hago alguna que otra cosa más.

Sobre las 7 de la tarde suelo preparar una frugal cena, cenamos los dos y vemos un poco la tele, y lo que seguro más os sorprenderá es que sobre las 8:00 PM me voy a acostar. No me duermo, cojo un libro y me pongo a leer. Suelo durar unas dos horas, cada día, y cuando el libro se me ha caído al suelo varias veces, apago la luz y hasta el día siguiente. Eso suele ocurrir sobre las 10:00 – 10:30 de la noche.

Hala, ya podéis añadir una rareza más al perfil criminal que todos habréis hecho mentalmente de mi persona.

En condiciones normales jamás llego despierto a las 12 de la noche y cuando eso ocurre es por algo muy excepcional: enfermedad, hospitalización, asistencia a mis mayores, algún viaje intempestivo.

Pues bien, una de esas causas intempestivas programadas es la noche de fin de año. En ella existe la insana y perversa costumbre de recibir al nuevo año atracándose de uvas, turrones y cava a la barbará hora de las 24:00 del día 31. Ese es para mí el peor día del año con diferencia. Nadie lo entiende, pero me cuesta un esfuerzo sobrehumano mantenerme despierto hasta las 12 de la noche. De 10 a 12 paso un calvario que no le deseo ni a mi peor enemigo. Es una simple cuestión de usos horarios pero a mí me parte el alma y me destroza el cuerpo. a las 12:30 como máximo, con el cuerpo revuelto, el espírutu desasosegado, me tumbo en la cama hecho un asco y totalmente alterado tardo horas en dormirme.

Por otra parte he intentado algún año saltarme la regla, envíalo todo y a todos a hacer puñetas, y despedir el año a una hora civilizada como podría ser las 8 de la tarde. Nunca lo he conseguido.

No soy supersticioso, pero me da la impresión que si no hago el para mi solemne sacrificio, ese año va a pasar algo malo en mi familia. Y nunca me he atrevido. Me inmolo y hago ese solemne sacrifico para proteger a mi familia.

Aunque en el Blog pueda parecer una persona muy amable y extraordinariamente sociable en realidad no soy así. Soy bastante uraño y como mejor estoy es solo o con mi mujer. Tres somos multitud, cuatro tumulto, y cinco o más algarabía, desorden publico y sedición. Así pues los fiestorros navideños son para mi un suplicio sobre todo por dos cosas: por el bombardeo de compras compulsivas la mayor parte de las cuales son inútiles, y sobre todo por las reuniones familiares multitudinarias (más de dos personas)

Yo, robot

Si yo fuera un androide tipo Asimov, cosa que a veces dudo que no soy, uno averiado naturalmente, no estaría regido por las tres leyes de la robótica bien conocidas. En primer lugar habría una ley suprema que regiría todas las demás. En mi cerebro positrónico estaría grabado a fuego lo siguiente.

  1. Un Robot debe limitar la interacción con humanos a lo mínimo imprescindible, salvo que entre en conflicto con las siguientes leyes.
  2. Un robot no puede dañar a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daños, salvo que sea político.
  3. Un robot debe obedecer las órdenes que le den los seres humanos, excepto cuando tales órdenes entren en conflicto con la Primera Ley, o cuando provengan de un político.
  4. Un robot debe proteger su propia existencia siempre que dicha protección no entre en conflicto con la Primera o Segunda Ley. Jamás pondrá su vida en juego por un político.​

Es por eso que ofrezco mi sacrificio de esta noche para conseguir paz, felicidad y sentido común para todos en este año 2023 que los gurús ya cuentan que hará bueno al aciago 2022 que acaba de desaparecer en la noche de los tiempos.

¿Que, soy raro, eh?

Mucha salud y muy feliz año 2023

adolfo

9 comentarios

  1. Pues no me pareces tan raro, mi horarios son invertidos a los tuyos, suelo hacer todo más tarde , por el resto casi todo igual.
    Feliz año a ti y a todos.

  2. Pues por el blog te acompañamos una multitud de seguidores. Espero que no te agobiemos y, además, respetamos tus ciclos circadianos 🙂
    Feliz 2023!

  3. Ajajaja, ya me he echado otras buenas risas con tu forma de contar las cosas, mezcla de sinceridad, honestidad y con tu toque mordaz.

    El que no sea raro o tenga rarezas que tire la primera piedra. Feliz y saludable año.

  4. Muy feliz año a todos, con el permiso de los chinos, que no cejan en su empeño de complicarnos la existencia, Tu tranquilo Adolfo, vive tu vida y disfruta de las fiestas.

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