
Está clarísimo: micro LED
Introito cultural:
Pantallas normales:
El cambio más llamativo es la introducción, por primera vez en la industria, de un cuarto LED Sky Blue–Cyan, que se suma al clásico esquema RGB.
Este cuarto subpíxel no es un simple añadido técnico. Su función es ampliar de forma efectiva el espectro de color reproducible, mejorar las transiciones entre tonos y reducir desviaciones cromáticas que suelen aparecer en escenas complejas, especialmente en contenidos HDR. Según Hisense, este planteamiento permite alcanzar hasta un 110 % del espacio de color BT.2020, acompañado de un control de color de 134 bits, cifras que apuntan a una reproducción más precisa y estable incluso en niveles de brillo elevados.
Pantallas grandotas:
La clave de este modelo está en su arquitectura RGBY, que añade un subpíxel amarillo al esquema tradicional RGB. Esta configuración permite cubrir mejor determinadas longitudes de onda que suelen ser problemáticas en otros sistemas de visualización, mejorando la fidelidad cromática y la naturalidad de tonos complejos como pieles, verdes intensos o amarillos saturados. Según Hisense, este planteamiento acerca al MicroLED a una reproducción prácticamente completa del espacio de color BT.2020.
El futuro:
Todo eso no es más que marear la perdiz. El futuro indiscutible, indiscutido e inevitable son los píxeles autoemisivos, niveles de brillo muy elevados, sin degradación, ausencia de retroiluminación y una escalabilidad que encaja especialmente bien en diagonales gigantes. Eso es lo que llama microLED y los fabricantes no lo sacan porque dicen que es muy caro. Y yo digo que para eso está la economía de escala. Si hacen miles de TV’s serán muy caras, si hacen millones de TV’s serán mucho más baratas y si hacen trillones de TV’s serán hasta asequibles. A por ellos, oé, a por ellos, oé.
