
Que excelente paisaje si hubiera un buen fotógrafo.
Esta foto me la hizo mi mujer con el telefonillo. Si os fijáis bien a mitad del encuadre derecho entre el hueco de dos árboles se ve uno de los fotógrafos intrusos mimetizado con el paisaje gracias a su ropa discreta. Fue un momento milagroso. Inmediatamente una estampida de fotógrafos con chalecos de color rotulador para niños invadió el lugar que perdió su encanto para siempre.
Mi mujer entonces ya estaba condenada pues el médico ya había cometido el error que nos llevó adonde estamos ahora, pero aún no lo sabíamos. Era finales de octubre y el desastre se desató en diciembre.
Ya os lo conté en su momento, pero esto me lo ha recordado.
Cuando mi mujer y yo (más yo) llegamos ilusionados al Hayedo de Otzarreta, a pesar de que era un lunes normal fuera de temporada y a primera hora, nos encontramos con una pareja de novios y un fotógrafo que los acompañaba armado con una cámara y un flash con una pantalla de este tipo más grande que cualquiera de las hayas que milagrosamente había por allí. Era otoño, hacía fresco (no frio) y el suelo estaba totalmente embarrado. La novia llevaba botas de montaña que tapaban el largo vestido blanco, pero el novio llevaba unos brillantes zapatos de charol que imagino debió de tirar después de la sesión. Naturalmente intentamos evitarnos y no robarnos plano, pero no pudo ser.
Y no pudo ser porque junto a los novios y como por arte de magia cual si hubieran sido transportados por una nave de StarTrek, se materializaron en el idílico paraje no más grande que un campo de futbol trece, si, trece fotógrafos más, todos ellos armados como yo con trípode y cámara en pos de la imagen idílica de aquel paraíso idílico. Naturalmente nos intentamos evitar. Imagine el agudo lector trece fotógrafos con trípode y vestimentas fluorescentes más dos novios y un fotógrafo con paraguas flash del tamaño de una vela vikinga intentando buscar composiciones ideales sin nadie en medio en un espacio que como he dicho era más pequeño que un campo futbol. Hicimos lo que pudimos, pero no pudimos hacer nada.
Al salir de allí me juré a mi mismo que si La Parca no viene a buscarme antes, cosa que dudo más cada día que pasa, yo he de volver por allí para volverlo a intentar.
Godox’s New EazyFlow Softboxes Fold Flat and Set Up in Seconds
Godox has announced the EazyFlow Series, a new lineup of foldable softboxes designed to streamline on-location lighting with faster setup, compact storage, and broad compatibility across lighting systems.
Las nuevas cajas de luz EazyFlow de Godox se pliegan y se montan en segundos.
Godox ha anunciado la serie EazyFlow, una nueva línea de softboxes plegables diseñadas para optimizar la iluminación en exteriores gracias a una configuración más rápida, un almacenamiento compacto y una amplia compatibilidad con diversos sistemas de iluminación.
